Vermisst : The colorado project

XIV

Louis abrazó sus piernas y comenzó a intentar aliviar aquella angustia que tenía acumulada.

Quería morirse, realmente deseaba morirse, no quería estar un segundo más allí, no quería tener en la consciencia que estaría allí por siempre, estancado.

Hay momentos donde deseas simplemente desaparecer, porque sabes que el dolor se irá junto a todo. Cuando deseas desechar los recuerdos, y aquella presión en tu pecho que te impide respirar, aquella necesidad de que todo se vuelva físicamente doloroso si es el precio de no sentir el cosquilleo en tu garganta que se burla de ti y te recuerda de que vas a vivir eternamente muriendo.

La puerta de la estrecha habitación donde se encontraba se abrió, haciéndole dar un respingo para luego acurrucarse contra una de las esquinas sobre su cama.

- No, me dijeron que hoy no tendría que ir, por favor – Sollozó – Por favor, no quiero ir.

- Louis, tranquilo – Una voz suave y delicada llamó, sentándose a los pies de la cama – Soy Sydney.

- ¿Qué quieres? – Preguntó sin levantar la mirada, rozando la pared como si la estuviese rasgando.

- Harry me pidió que venga – El ojiazul tuvo miedo a mirarla, a dejar en evidencia lo vulnerable que era ante la mención de Harry y que ambos salieran lastimados de aquello – Cariño – Murmuró, extendiéndole una mano – No voy a dañarte.

Louis la tomó con duda, ansiedad generándole un rumor en su pecho que le dificultaba inhalar.

Esta comenzó a disminuir cuando la chica le proporcionó caricias en el dorso de la mano, haciéndolo sollozar aún más.

- ¿Harry está bien? – Finalmente pudo preguntar mientras observaba a la chica cuyas ropas eran grises.

- Sí. Quería saber cómo estabas tú – Sydney recorrió, precavida, el cabello del castaño con sus dedos, este cerrando los ojos y dejando que lo hiciera – Pero no lo dejaron pasar a este lado.

- Mejor. No quiero que me vea así.

- No vas a sobrevivir solo, Louis. Debes ser honesto con él, o terminarán cortando su relación aquí dentro y no necesitas ese tipo de dolor.

- Quiero vomitar. Es todo tan… Enfermizo…

- Cierra los ojos e imagina escenas bonitas. Yo siempre pienso en mi vida fuera de aquí, y cómo sería. Tú puedes pensar en cosas que hayas hecho con Harry que te hagan feliz. Por eso te digo que debes mantenerlo cerca.

- Quiero salir de aquí – Louis rompió en llanto de tal manera que su cabeza no tardó mucho en empezar a doler.

Sydney posó sus manos delicadamente en sus hombros y dejó su mentón en la cabeza del chico.

- Todos queremos eso – Los latidos de Louis, los cuales estaban siendo monitoreados, comenzaron a bajar extrañamente a un número normal.

- Solo quiero a mis papás, los necesito conmigo Sydney – Inhaló, tomando las manos de la chica sintiéndose demasiado cansado para seguir hablando.

- Vas a estar bien cariño, fueron solo los primeros días. Nadie va a volver a dañarte así. 

 

 




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