Vermisst : The colorado project

XXVI

Al día siguiente, ninguno de los dos cruzó palabras. Solo alguna que otra mirada por encima de la mesa, pero solo eso.

La tensión era leve, pero molesta, porque nunca se habían ignorado de aquella manera.

- ¿Wyoming? Ese lugar es hermoso – Comentaba Sara, mientras que Ody contaba donde solía vivir. Sydney tenía una sonrisa confundida, pero solo Finn y Louis parecieron notarlo, aunque no dijeron nada al respecto.

- Pensé que eras de Alemania cariño – Comentó Sydney, delineando sus uñas con los labios que aún formaban una sonrisa.

-Oh, sí, pero visité Estados Unidos antes.

- ¿Alemania? Suena lindo, una chica que había venido hace un tiempo era de Alemania, ¿Recuerdas Zai?

-No me digas así – Rió masticando un pedazo de pan, cubriéndose con una servilleta la boca. Tomó un sorbo de té - Que a juzgar por el aroma, era de fresa - y siguió - ¿Jelena? ¡No, Lena! ¡La chica que no podía pronunciar bien Naranja, la recuerdo!

Sydney empalideció y miró a Harry, sabiendo que él sabría decir que sucedía.

- ¿Quién es Elena? – Preguntó en un susurro, inclinando la mitad superior hacia ella.

-Ella estaba con nosotros al salir, debería estar aquí, ¡Debería haber llegado aquí con nosotros pero no está!

- ¿Summer? ¿Está todo bien? – Sara la observó, mirándola como si hubiese enloquecido.

- ¡No! ¡Elena no está!

- ¿Quién es Elena? – La pelirroja lucía levemente confundida, y miró a los demás buscando en los rostros algún rastro de que supieran de quien hablaba.

- ¡No me jodas! ¡Era como tu hermana! – Respondió histérica golpeando el piso con el pie.

- No sé de quien hablas, ¿Ustedes chicos? – Preguntó, y a Harry le recordó aquel clásico de su madre de cuando era niño:

‘’No duele sacarse sangre, Hazz, ¿A ti te dolió Gia?’’

-No estaría pudiendo recordar a nadie – Soltó Louis, mirando a los demás en un gesto parecido a Sara.

- Harry, tu deberías recordarla.

- ¿Necesitas algo cariño? – Ody, quien todos habían olvidado que se encontraba allí, ofreció con tono dulce.

-No, yo solo…- Harry ayúdame, ¿Cómo no puedes recordarla?

- Vamos afuera y hablemos – Se limitó a decir, poniendo el plato de Sydney sobre el que había usado él con los cuatro cubiertos encima – Disculpen – Finalizó educadamente, agarrando a la rubia suavemente del brazo y dirigiéndola afuera.

Louis no pasó por alto que Sara rio en silencio mientras tomaba de su vaso de agua, cruzando sus brazos sobre su estómago. Buscó la mirada de Finn para ver si él también lo había notado, pero se encontraba concentrado examinando el contenido de las pequeñas tortitas de fruta que el ojiverde había cocinado. Lucía como un niño pequeño, más era por simple curiosidad y no por asco.

- ¿Son familia? Parecen muy unidos – Comentó Ody mirando a Sydney y Harry, juntando los platos del rizado, Sydney y el de ella.

- Solo amigos – Respondió Zahir, agarrando otro pedazo de pan y untándolo con mermelada de mandarina que la morena había hecho el día anterior – Esta mermelada es la gloria Ody, necesito un libro de recetas hecho por ti.

-Tengo uno de hecho, te haré una copia si en serio quieres – Rió al ver los llamativos ojos de Zahir mirarla, incrédulo.

- No sé qué hice para que Dios te ponga en mi camino.

- Te gusta la comida y a mi cocinar, eventualmente pasaría Zahi. Te vería en mi futuro restaurante.

-Ya no me gusta tu mermelada – Bromeó dándole un mordisco a su desayuno.

El ojiazul se levantó de la mesa seguido de Finn a lavar los trastes que habían utilizado para el desayuno.

- ¿Puedo preguntar qué pasó entre ustedes? – Murmuró con cierta duda cuando Ody ya se había ido de la cocina, dedicándole una mirada a Harry, quien ahora se encontraba simplemente mirando a Sydney, lo cual le pareció extraño pero prefirió no decirle al ojiazul.

- Discusiones de pareja, si así quieres llamarlo. 

- Sé que no sé nada de su relación y que los conozco hace poco pero…-

- Tienes razón, no sabes nada – Respondió de manera impulsiva.

- No voy a meterme donde no me incumbe, entiendo – Asintió con una mueca, secándose las manos y dispuesto a ir al establo.

Louis le agarró del brazo, deteniéndolo. Harry miró hacia ellos, pero volvió a bajar la cabeza cuando cruzó miradas con el ojiazul.

-Lo siento, no sé qué me pasa – El ojiazul vio la confusión en el rostro de Finn y un gran sentimiento dubitativo en el - ¿Por qué me miras así?

- Me pediste perdón muchas veces – Se encogió de hombros, y no había tristeza en su rostro pero sí en su mente – Es raro, y nuevo.

-Lamento eso.

-No tenés por qué, no habrías hecho nada de todos modos.

-No me conoces, Félix




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