Vermisst : The colorado project

XXVII

Harry decidió contarle todo a Zahir.

Cada detalle de lo sucedido con Finn y Louis, sobre sus dones, sobre los dones de los demás…

El moreno escuchaba atentamente a lo que el rizado le contaba, asintiendo e intentando comprender mientras abrazaba su pecho por lo mucho que había bajado la temperatura.

Todo aquello le resultaba una locura, y si no fuese porque era Harry quien hablaba, probablemente se hubiese reído en su cara.

-Hermano esto es una mierda – Suspiró acomodándose el cabello y exhalando humo por la nariz y por su boca, siendo la vista un seco y solitario árbol y un aprisco vacío donde Orión pasaba horas y horas saltando sobre la nieve, siendo cubierto por esta para repetir esa acción toda la tarde. Él era feliz, y algo entretenido de ver. – ¿Qué piensas hacer?

-No lo sé – Respondió caminando de un lado a otro con el cigarrillo que compartía con Zahir entre los dedos, dando una calada. Sintió quemazón, como si se hubiese desacostumbrado, pero lo llevó con bastante disimulo. Liberó el humo en un suspiro, este desapareciendo con el viento – Es extraño, lo de Finn, Sydney… Todo, en realidad – Rió tristemente mientras su pulgar por la comisura de sus labios, pasándole luego el cigarrillo al moreno de nuevo.

-No quiero sonar como en una película de espías pero – Hizo una pausa, observando cual poeta que se inspiraba en un objeto a aquel cigarrillo, que a juzgar por lo consumido que estaba, estuvieron hablando un buen rato. – ¿Y si alguno es un infiltrado?

-No creo – Desestimo al instante haciendo un gesto de negación con la mano – Todos tienen un don, les hubiese convenido explotar sus dones y no dejar a un infiltrado exento de todo.

-Por lo que me contaste, yo sospecharía de Sara – Susurró pasándole el cigarrillo de vuelta, separando sus piernas y apoyando sus codos allí a modo de sostén para su barbilla – Dices que no puedes leer su mente ¿No lo pensaste? O lo de Sydney de esta mañana.

-Lo tomé más como algo de hija de puta que riera de su situación – Sonrió, dándole una última calada al cigarrillo y pasándoselo a Zahir sin mirarlo, liberando el humo hacia el suelo – No como si fuese una infiltrada. Además, nunca fue una persona que mostrara ser demasiado empática.

- Deberías intentar investigar… No sobre el laboratorio, si no sobre con quienes estas tratando. No sospecharía de los otros, pero quizá debas sacarte tus dudas.

-Quiero vomitar – Murmuró – Es demasiado, no sé qué creer o que no, no sé en quien confiar, ni sé qué pensar – El moreno le acarició la espalda de lado a lado.

- ¿Y lo de Louis? – Preguntó en voz baja.

- Encontré una jodida navaja, Z, nunca tuvo una – Refunfuñó, chocando los costados de sus dedos índice a modo de ‘’conecta los puntos’’ – No es una coincidencia, algo raro sucede. Y leí su mente, no quería hacerme daño realmente pero… Algo en mí dice que algo anda mal.

- ¿No hay alguien que pueda manipular la mente o algo?

- ¿Cómo? – Preguntó con curiosidad. Sintió algo en su pecho, algo extraño.

– Que pueda controlar tus pensamientos, que te haga hacer algo porque te convence, algo así.

Su voz interna, la cual habló demasiado fuerte como si fuese ajena, le repitió un nombre.

ElenaElenaElenaElena

-Elena – Susurró, y Zahir lo miró confundido. Harry notó que no le había entendido, pero si supo que dijo algo.

Harry levantó el rostro y un extraño rostro con rizos que parecía dibujado con una sola linea por un niño, se apareció y comenzó a mover su boca, deformándose y cambiando de tamaño, retorciéndose como si fuese un cuerpo sobre un mar agresivo.

El rizado hizo un movimiento estúpido con su mano, como si estuviese quitar neblina frente a él, pero no se iba – Zahir, Zahir – Llamó histéricamente con voz ahogada, agarrándole el brazo, horrorizado. Puso una mano en el pecho, masajeando en la zona de su corazón. Le dolía al respirar, le dolía demasiado como si dos manos estuviesen desgarrando sus pulmones.

- ¿Harry? Hermano respira – El moreno dijo asustado ante aquello, mientras se levantaba de su lugar para arrodillarse frente al rizado. Este intentó tomar un respiro profundo, pero hizo una mueca de dolor ante esto.

Abrió bastante los ojos cuando Zahir agarró su brazo, y comenzó a desesperarse porque no podía hablar. Quería decirle a su amigo que sentía que estaba muriendo, que podría desmayarse en cualquier momento y que buscara ayuda. – Está bien – Respondió confundido a una tercera persona, corriendo hacia el interior.

Segundos después, Louis se le acercó a gran velocidad, y eso le hizo peor por alguna razón. Intentó levantarse pero sus piernas flaquearon y su respiración era corta pero rápida, haciendo que su corazón latiera tan fuerte que sentía el pulso en sus brazos y que los ojos se le cerraban. No importaba a donde mirase, el rostro seguía allí.

- ¡Louis por favor haz que se vaya! – Gritó con voz rasposa, agarrando sus hombros y cerrando los ojos, escuchando susurros – Louis ayúdame estoy enloqueciendo.

-Zahir ayúdame – Pidió el ojiazul intentando levantarlo, pero el nerviosismo y el miedo que estaba sintiendo no le ayudaban para poder levantar al rizado. El moreno asintió y ambos lo arrastraron hasta la granja, encerrándolo en su habitación y cerrando las cortinas.




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