Vermisst : The colorado project

XXXXIII

- ¿Por qué me evitás? – Cuestionó el argentino, abrazando su pecho para conservar su calor corporal mientras recargaba su hombro en el marco de la puerta de aquel descuidado garaje que olía a humedad y mugre.

- No lo hago – Respondió Skyler a secas, sin mirarlo mientras dejaba caer una mezcla en un frasco sobre los vidrios de la camioneta. Finn bufó, refregándose la cara. No podía reclamarle absolutamente nada, así que simplemente se volteó dispuesto a irse – No te vayas.

- Me frustrás, espero que lo sepas. Y mirá que tengo suficiente como para bancarme estas estupideces.

- ¿Esto es una estupidez para vos? – Burló su acento con molestia – Pieprzyć. Si lo es, entonces no pierdas el tiempo.

- No. No quise decir eso y lo sabés – Con ojos azulados y profundos como el océano pero con el tinte verdoso de un selva, el chico lo miró con incredulidad por primera vez.

- ¿Entonces? – Levantó las cejas, acercándosele con la intención de intimidarlo. No fue difícil, considerando que Finn había sido rebajado gran parte de su vida. Skyler pareció recordarlo cuando lo vio encorvarse, relajando su postura – Hey… - El castaño negó con expresión cansada y cabeza gacha, dirigiéndose a la salida – Fi…

- No me llames así. No después de hacerme sentir mal – Su voz se graficaba en una persona caminando sobre una cuerda floja por primera vez; Insegura, asustada, e incluso angustiada de solo pensar que podría caer y hacer el ridículo ante su consciencia.

‘’No me llames de esa manera, porque te perdonaría todo’’

- Lo lamento, Finn. No he pasado mucho tiempo con gente como tú, y me asusta, ¿Sabes?

- ¿Qué se supone que significa eso? – Rió amargamente, ejerciendo presión sobre sus ojos con el talón de sus manos - ¿Cómo que como yo? ¿No piensas nunca antes de hab…? – Se interrumpió a si mismo cuando unas cálidas manos cubiertas por guantes sin dedos tomaron sus muñecas, descubriendo sus ojos irritados y dejando un suave beso en sus labios.

Finn sintió algo extraño en su pecho que lo obligó a sonreír.

 - Amable – Se limitó a responder – No he hablado con nadie en cinco años más o menos. Aquí nadie habla mi idioma; Ni polaco ni español ni inglés, y si lo hacen solo me dan órdenes. ¿Sabes lo que es para mí que alguien me aprecie o siquiera me hable? Me aterra, Finn, no quiero que lo que yo haga aleje a mi único contacto con alguien en tanto tiempo, y más con alguien que bueno… Ya sabes…

- Sos tan malo en eso – Sollozó con los ojos cerrados, masajeando con sus pulgares sus dedos índices de cada mano como consuelo. El mayor de ambos lo envolvió en un abrazo.

- Ya lo sé – Juntó su mejilla con la del chico, a quien le llevó unos segundos asimilar todo aquello antes de devolverle aquel gesto – Lo intento – Murmuró, dejando caricias en su cabello con suavidad.

Finn cerró los ojos e inhaló profundamente el agradable perfume que Skyler siempre usaba, recordándole el poco afecto que había recibido en tanto tiempo.

Aquello lo hacía tan sensible; Quería guardar en su memoria las sensaciones. Los brazos rodeándolo protectoramente, su respirar un tanto nervioso, aquel picor en su mejilla de una barba que no había sido afeitada en quizá dos días... Absolutamente todo.

Una explosión dio contra la puerta metálica, generando que Skyler se volteara y con su cuerpo protegiera a Finn, recibiendo un impacto en su espalda baja.

El menor observó aquello con terror; Cómo su abrazo se desvaneció, como sus manos estaban bañadas en una sangre que no era suya, y cómo el chico de ojos azules se ponía pálido, pestañeando con confusión hacia Finn.

- No, no, no – El chico negó con su cabeza y ojos muy abiertos – Voy a buscar a Sara, por favor, esperáme.

Y ambos supieron lo que aquello significaba.

 

 

 

Skyler estaba pálido en el suelo, vivo, pero con horror dibujado en su rostro. Finn se arrodilló rápidamente a su lado, levantándole el sweater y la camiseta; Dos impactos de bala con entrada y salida.

- Sesenta y cinco milímetros – Sara murmuró, limpiándose constantemente la sangre que caía de su nariz.

Dejó su mano a unos centímetros del pecho del chico y cerró los ojos, dejando su cabeza levemente hacia atrás mientras su mano pasaba de estar abierta a convertirse en un puño lentamente.

El chico de ojos azules dio una profunda bocanada de aire la cual fue acompañada con una mueca de dolor antes de cerrar los ojos para intentar componerse.

- Sara… - La chica observó a su Finn, sin articular palabra pero negando con la cabeza – Gracias – Susurró.

- Lo que sea por mi hermano mayor – Sonrió guiñándole el ojo – Ayúdame a levantarme, los años afectan a cualquiera – Bromeó.

El chico tomó a la pelirroja del brazo para ayudarla a incorporarse, pero esta resbaló en el intento con inestabilidad.

Tosió de manera seca sobre su antebrazo, como cuando un niño con pulmonía lo hace; Sonaba doloroso, y desde lo más profundo de su tórax.




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