A veces imagino mi vida en los océanos mientras veo las estrellas brillar en el cielo.
Idealizo lo hermoso que sería volar, entre tanto abrazo mi libertad.
A veces estoy adormecida, y esto corta mi piel. Siento su dolor aunque no es real.
A veces escucho cuchicheos de las personas a mi alrededor, pero dejo que se pierdan en los abrazos del viento.
A veces me amo, a veces me odio, a veces me protejo en la muralla que hay en el otro lado de mi corazón.
Donde se suprimen los llantos y la sensación de dolor. Miro el cielo, aunque no lo toco; admiro su belleza pese a no tenerla.
A veces me pierdo en la nada, y es ahí donde encuentro la respuesta que necesitaba para avanzar en la tormenta.