Solíamos ser dos extraños viviendo en el mismo universo,
pero en diferentes planetas.
No podía verte a la cara y aun cuando nuestras vidas estaban
unidas por un hilo, me negaba a que fuéramos una sola persona.
Ahora estamos juntos, amándonos en armonía.
Puedo ver tu rostro y reflejarme en tu mirada porque
eres la parte que necesitaba para estar completa.
Ignoré tu existencia, aunque te soñaba cada noche.
Cada miedo y deseo me llevaba a ti.
No puedo creer lo ciega que fui; no supe quién eras
hasta que vestimos la misma piel.