He vivido mi vida en sombras, anclada a la cadena del dolor
y remordimiento.
Quise abrir mis alas, pero no supe volar, así que caí en el infierno.
Ahora me encuentro en el límite de la locura y el abismo
de la libertad, olvidando mi antigua versión.
Estaba avergonzada de mi sentir; sin embargo, mis miedos,
plagios y alteres, de esta cajuela pueden salir.
Finalmente, serán libres, viviendo como si no hubiera
un mañana, encontrando la colorida realidad por cual suplicaban.
Liberando a mis demonios que fueron presos de mi desdicha
involuntaria.