Viajando en el colorido paraíso, hallé el gozo de la sensatez
ante las flores marchitas de mis pensamientos.
Teñí con un arcoíris, las ambiciones y palabras de aliento
que exclusivamente para mí guardé, dejando marcas
de besos robados en mis esperanzas.
Inicié el viaje, perdida y sin rumbo claro.
Subrayé con añoranzas aquellas aventuras que escaparon de mis manos.
El trayecto se tornó largo y cansado, en cielos