El fuego que corre por mis venas calcina las rosas que con sus espinas, lastimaban mi interior.
Su perfume se oculta en la memoria, recordando lo que terminó en flamas, y nunca más vendrá.
El cielo con sus nubes grises aceleran la precipitación, los relámpagos, cambian a llamaradas púrpura que iluminan mi camino; intentan guiarme a un sendero llamado destino.