Inexorable paso del tiempo, que sigue la aurora boreal
de mi vida, cual inmarcesible flor que prevalece en la nevada
bohemia que me pertenecía.
Inexorable sonrisa que de gentileza se disfraza, rasgando el cálido
cariño que me robó.
Inexorable muerte, que un café me invitaste, para charlar
sobre los capítulos que para mí has escrito con tu demencia e ironía.
Inexorable esperanza que juraste darme una vida llena de color,
no me abandones ahora, por favor.