El agua que corría por los riachuelos del desgarramiento se vuelve parte de la historia.
Las lesiones son curadas con el remedio de una expectativa que ha sido parte de la memoria.
Vendas de autorreconocimiento cubren la sangre que se estancó en las orillas de las añoranzas pasadas.
Palabras de aliento que con esfuerzo para mí construía en el lago de la herida.
Sobreviví sangrando y caminando en la necrosis de mi vida, fingiendo que el oro rubí se coagulaba sin medida.
Días, meses y años transcurrieron enterrados en el fango, gritando aún estando en vida.