Cuando te marches y dejes en mí un vacío, recordaré con cariño las manías que te caracterizaban.
Escucharé tu voz en una grabación que a escondidas capturaba. En el momento en que tus ojos su brillo apaguen y tu núcleo espiritual en una mágica nube se convierta; le pediré a Dios, que en mi próxima vida conmigo regreses.
Escribiré una canción con las palabras de cariño que me dedicabas; será sombría y nostálgica como la última vez que te abracé.