Adorno mi corona con piedras preciosas que muestran mi legado,
que esconden mis inseguridades en la ostentosidad.
Construyo mi palacio de zafiros y rubíes para sentirme poderosa,
el interior es de porcelana con pasadizos ocultos; por si acaso
necesito escabullirme para caer en la mediocridad.
Vivo en un universo de fantásticos espíritus donde todo es posible;
hay: hadas y elfos bondadosos que con malignos seres conviven.