Las mentiras con sosiego rompen el lienzo en blanco de mi plenitud;
en cambio, dejan manchas oscuras que se corren con mis manos.
El insomnio me induce a alucinar la sangre que fluye por mis penas.
La cura del cáncer emocional, la robé en la última visita a la cordura.
Los lobos aúllan en la caverna de la locura, observan con malicia
aquella pintura de sueños rotos, que llevo por siglos pintando
en mi imaginación.