Nefasta abnegación que rodea mi espíritu de cuervos, esperando mi derrota en el preludio de la noche.
Inhóspito bosque que la desolación oculta tras la feroz
llegada de mi muerte. Llamando a los lobos para que
aúllen en mi despedida.
Desconsuelo de la luna, apagaste mi alquimia, robaste
mi tranquilidad, y por el contrario, dejaste tu perturbación.