Una visión del futuro desastroso se manifestó en el manantial de los pecados cometidos.
Las transgresiones me encaminaron al infierno prometido.
La condena nació de una mala decisión.
El cráter del averno mi vida tomó.
El fin del sufrimiento me visitó; y mi garganta se desgarró
al exclamar con vehemencia mi redención.