Mujer del viento, que sin desearlo entiendes las voces que en el aire
corren, que sientes sus penas y acarician tus mejillas; siendo
tú el alma libre que comunica lo que tiene por decir al mundo.
Hija de la luna, que en su cuarto menguante duermes, admirando
su oscuridad en esta noche; que te abraza con cariño,
y te acompaña en el sendero mágico de la vida.
Hija de la naturaleza, que atiende con pasión y osadía su llamado,
la que ancla sus pies a la tierra, la que nació de un soplo
de la fusión de los elementos.
Hija del sol, que arde por dentro, que crea calor aún en las tormentas.
Hija de la naturaleza, la que vuela con las mariposas y esparce
en pueblos lejanos el mensaje de abrir las alas y emprender el vuelo.
Bruja elemental, que libre corres por los pastizales, la que bebe
el agua del río rosado y esparce entre las personas, misteriosos
mensajes de devoción a la tierra.
Hija de la tierra, que naciste para sentir más allá de la piel,
para honrar la naturaleza cada luna llena y cada amanecer.