Brindemos por aquellos que en el camino se adelantaron y nuestros
pasos atrás dejaron.
Alcemos nuestras copas de vino y bebamos, puesto no es un adiós,
es tan solo un camino al que todos estamos destinados.
Digamos salud, aunque dolor haya, abracemos la realidad
de marchitarnos aunque no queramos visitar aquella muralla.