Besaré tus labios llenos de vida.
Haré un pacto de amor para siempre estar contigo.
El respiro en una ilusión se transformará, y solo quedarán
los recuerdos de los amaneceres que jamás volverán.
Penetraré mi marfil en tu cuello con éxtasis y deseo; tu vida
en oscuridad vivirá, y te regalaré la inmortalidad.
La sangre, aliento interno te brindará.
Tus labios se encadenarán a una pasión oscura, atándolos a la eternidad.
Las noches serán el comienzo de tu tempestad.
Te pertenecerá la rosa negra de la juventud.
Los cuervos volarán por ti, y el corazón dejará de latir, entonces,
la condena su precio pedirá, volviéndote esclavo de su necesidad de soledad.
Recordándote, que aun cuando por tu mundana alma supliques en busca
de paz, tu perpetuo cuerpo existirá.