la soledad,
la peor traicionera
al cuestionarme si
era amor o el infierno
estando contigo.
tu desinterés,
una carcoma que hizo
de mi corazón
un serrín.
tus mentiras
una droga que caí
tantas veces al punto
de ser adicta ellas.
tus arrepentimientos,
un plato tan apetitoso
que logré saborear,
pero que casi me
lleva a la muerte.
ya no recordaba
lo que era sentir aquella
sensación de libertad,
hasta que un día desperté
de esa pesadilla.
aunque los recuerdos
siguen derrumbándome
cada vez que pasas
por mi mente.
la soledad
mi peor traicionera
al cuestionarme si
valió la pena tu
repentina agonía.
