los pensamientos, algunas veces,
son el mayor consuelo y otras,
las peores compañías.
evitas escucharlos, escribiendo
palabras al azar, queriendo
ignorar sus murmullos que
habitan en ti.
callan al momento de reposar,
pero te atrapan en los
sueños, donde no tienes el
poder de detenerlos.
te carcomen y se burlan
de tu flaqueza. no sabes cómo
detenerlos, no hay escapatoria;
son parte de ti.
aunque, quizás, solo quizás,
callen al momento de tu desenlace,
pero pueden seguirte,
convirtiéndose en sombras
que te arrastran.