Cariño mío,
observa a tu alrededor:
cada una florece,
todas tan coloridas
y prósperas.
Pero te miras
y nada es igual,
sin colores,
ni esperanzas.
Quieres terminar de secarte,
para que tus hojas
mueran contigo.
Tus hermosos pétalos
han volado muy lejos,
hacia lo desconocido,
buscando quien los ame.
Llega otoño
y al fin tus hojas
se han caído por completo.
¿Te has rendido?
Tu tallo es frágil
como una hoja de papel,
y tu raíz comienza
a secarse.
Intentas irte,
sin intentar nada,
queriendo olvidar que
hay alguien superior a ti,
capaz de hacerte florecer de nuevo
y convertirte
en la flor más bella
de ese jardín.
Cariño mío,
ve y pídele al cielo
que derrame agua sobre ti,
pues tan solo una gota
bastaría para restaurarte.