¿Sabes? Coincidir contigo fue el más grande regalo que me dió el destino. Dicen que somos un conjunto infinito de átomos y celulas, que somos un cielo poblado de constelaciones y estrellas que brillan a su manera. Y ahí entre millones de individuos que pueblan este planeta, un día - caminando por las calles virtuales de Facebook - nos cruzamos... Y de inmediato nos reconocimos. Como si alguna vez hubiéramos sido parte de la misma luz, como si nuestras almas llevarán gravado el mismo mapa de estrellas. Yo no creo en las casualidades, pero si en que cada encuentro tiene su razón de ser, en que el universo entabla lazos que el corazón comprende antes que la mente.
Así comenzamos nuestra historia: llena de magia, de pequeños milagros cotidianos y de experiencias que pintaron de colores vibrantes nuestros días grises. Nos entregamos sin reservas, nos abrazamos con la fuerza de quienes saben haber encontrado su lugar en el mundo. No nos enamoramos, nos eclipsamos - porque nunca perdimos nuestra luz propia -, sino que nos iluminamos mutuamente, haciendo que cada uno brille con más intensidad. Piel a piel, nos perdimos en un mar de caricias suaves, de tiernos gestos que hablaban más que palabras, y de sonrisas nuevas que parecían hechas para brillar solo en nuestro universo compartido. Aprendí contigo que el amor no es solo un sentimiento, sino un acto de construir juntos cada mañana, de encontrar belleza en lo simple y de sostener la mano aunque el camino se ponga complicado. Que somos como dos constelaciones que, aunque distantes, forman un único dibujo cuando se mira desde el lugar correcto. Y ese lugar, para mi, siempre será a tu lado. ¿Sabes? Te amo con cada partícula de mi ser, con cada estrella que habita en mi alma. Te amo con la certeza de que este regalo del destino fue el más perfecto que nunca pude haber pedido.ValVil
Editado: 31.01.2026