Malditos recuerdos, me sigue doliendo tu ausencia. Todo por donde paso me hace recordarte: hasta el viento trae melancolía y lleva aun el eco de tu risa, las calles donde caminamos juntos ahora son senderos solitarios, y las paredes de mi casa guardan huellas de tu sombra.
Las horas paso tratando de explicarme el por que de tu partida, de tu abandono - como un río que se seca sin dejar rastro de su curso, como un sol que se oculta antes de terminar el día.
Tengo la memoria rota de tanto recordar aquellos momentos maravillosos que vivimos: llenos de magia en cada mirada cruzada, llenos de ilusiones que construimos los dos, palabras que se prometían para siempre y que ahora yacen frías en el pasado.
Y de repente encontrarme con el frío de tu abandono, con el silencio que ocupó tu lugar, y el miedo de no volver a verte - ese que enraiza en el pecho y hace temblar hasta las manos - despiertan mis tristezas y amarguras, como malezas qué crecen en un jardín olvidado.
Las horas pasan lentas, pesadas, y la luz de un nuevo día me sorprende recordando nuestra breve historia, vivida con intensidad como un fuego qué arde rápido y consume todo a su paso.
Malditos recuerdos... Hoy me pregunto si tú aun me recuerdas como te recuerdo yo; en cada verso que escribo siento tu presencia, en cada prosa te encuentro como un eco que no se va, en cada canción escucho tu voz cantando junto a mi.
Mi mente no te olvida; aún guardo el recuerdo, el recuerdo de tu intensa mirada que leía mis pensamientos, aún guardo el recuerdo de tu entrega absoluta a la hora de amar, y de como tus brazos eran mi refugio y tu corazón mi hogar.
Pero la vida continua su curso implacable, y el tiempo convierte el dolor en experiencia, te enseña a vivir con la herida abierta, hasta que te vuelvas nada en el mar de rostros desconocidos, hasta que te sientas nadie cuando no tienes a quien contar tus días, hasta que te conviertes en todo - en el aire que respiras, en el sol que te calienta, en la fuerza que te levanta cada mañana.
Malditos recuerdos atrapados en mi mente como pájaros en una jaula, me hicieron volver a vivir el encanto seductor del ayer, a tocar las cosas que tocaste tú a oler las flores que te gustaban, a buscar tu sombra en cada rincón.
Mi pecho suspira en el vacío de la nada, por las mentiras de una ingrata que no supo valorar, mi corazón quedo herido de muerte - un latido qué lleva tu nombre aunque ya no estés aquí.
No son tan malditos después de todo, son parte de mi piel, de mi voz, son la huella que dejaste en mi alma para que nunca olvide como es amar con todo el ser. Y aunque el camino ahora sea solo mio, en cada paso llevo la magia de aquellos días, transformada en luz que ilumina mi camino hasta que el recuerdo de ti deje de doler, para convertirse en un susurro dulce que me dice que si, viví, y amé con toda mi fuerza. ValVil
Editado: 26.02.2026