Hablar de ti es hablar de amor - no el de versos suaves ni de cartas bonitas, sino el que se mezcla con las cosas: con el polvo en las esquinas, con el hilo de las manos que tejen mundos donde el sol y la sombra bailan unidos.
Hablar de amor es hablar de las cosas, del demonio que habita en el eco de tus pasos, hablar de mis cosas - los secretos guardados en cajones rotos, los miedos que se acurrucan bajo la almohada, los sueños que se devanecen como humo en la mañana.
No lo puedes ver. No ves como el fuego se esconde en cada curva de tu boca, como las cenizas de un pasado olvidado forman el paisaje que mis ojos buscan cada día. El mundo mira tu rostro y solo ve calma, pero yo se que hay en esa mirada.
¿Quien vería el infierno en una sonrisa que dibuja el cielo y en tus ojos?
¿Quien se atrevería a pensar que en esa luz azul profunda se agitan las llamas de lo prohibido, que en cada destello late la furia de lo eterno? Solo aquel que a tocado la piel de lo imposible, que ha sentido como el amor puede ser tanto bendición como maldición, tanto hogar como desierto, tanto cielo como infierno.
Porque en ti conviven los dos lados del mismo universo: la flor que crece entre piedras y la serpiente que la proteje, el susurro de la esperanza y el grito de la pasión, el cielo que dibujas con tu mirada y el infierno que se esconde en tu sonrisa. Hablar de ti es hablar de todo esto - de amor, de cosas de demonios, hablar de lo mío - un tejido complejo que no se puede ver a simple vista, pero que se siente en cada latido, en cada palabra, en cada instante.
Ahí está todo: el amor que se mezcla con las cosas cotidianas, el demonio que le da fuerza y fuego a cada latido, hablar de mis cosas - es hablar de mis miedos, de mis sueños, de mi historia entera - y todo lo que somos cuando nos miramos sin decir nada. Es el todo que no cabe en palabras, el todo que solo se siente en la piel, el todo que hace que este amor sea más que un sentimiento: es el centro del mundo, es el principio y el fin, es lo que habita en tu mirada y que ahora vive en mí. ValVil
Editado: 26.02.2026