Versos Que Enamoran El Alma

LA CARGA DE LO PROHIBIDO

El amor me inspira contar historias que guardo solo para mi, donde mi alma fue tocada embriagandome de locura - un fuego qué se prendió en lo más hondo de mis venas, pero que tuve que ocultar bajo capas y capas de silencio, porque el mundo lo llamo pecado. La carga de lo prohibido pesa sobre mis hombros como una roca de mil toneladas, cada paso más difícil que el anterior, cada suspiro cargado de la culpa que otros sembraron en mi pecho. Mis recuerdos me han traído aquí, donde todo comenzó fue un invierno frío; lo recuerdo bien, el aire cortaba la piel como cuchillas de hielo, y aun así, nos invito a amarnos bajo el manto de la noche - un refugio necesario, porque el día no podía albergar lo que estábamos por vivir. Tanto tiempo ha pasado y mi piel aún se eriza, marcada no solo por la brisa de aquel entonces, sino por las cicatrices que dejo el miedo a ser descubiertos, por la angustia de tener que guardar nuestro secreto como un tesoro robado.

La noche y la luna son testigos de que te recuerdo todavia; ellas vieron como nuestras sombras se fundian en uno solo, pero también como nos apartabamos cuando escuchábamos pasos a lo lejos, como bajamos la vos hasta hacerla un susurro apenas perseptible. La carga de lo prohibido nos envolvía como una niebla densa, impidiendonos ver más allá del momento presente, atandonos a un ciclo de miedos y deseos que nos consumían por dentro. Quizás fuimos culpables de sentir lo prohibido - así nos lo han hecho creer, con sus normas escritas y no escritas, con sus miradas de desaprobación, con sus palabras que hieren más que cualquier puñal - quizás no, porque el corazón no entiende de fronteras ni de etiquetas que lo aprisionen. Pero hoy sé que si me espera el infierno, tú entraras de la mano junto conmigo; porque la carga de lo prohibido ya me ha condenado en este mundo, porque me han hecho sentir que amar de esa manera es un delito, porque prefiero llevar contigo mi castigo qué vivir sin haber sentido lo que realmente mueve el alma.

Las palabras dicen la verdad, la mentira y la crueldad - es el drama de las que nunca se han dicho, las pequeñas e infinitas que se asfixian en la garganta como peces fuera del agua, ahogadas por la carga de lo prohibido que nos impide hablar claro. ¿Por qué guardamos lo que más necesitamos expresar? Por que sabemos que nuestras voces serán calladas, que nuestras historias serán juzgadas, que nuestro amor será tachado de incorrecto. ¿Por qué las palabras en ocaciones surgen desde quien sabe que parte del interior de uno mismo, desde ese rincón oscuro donde habitan los miedos y las pasiones más intensas? Y unas ganas de asesinar a alguien con la mirada que no se pueden reprimir cuando la injusticia de callar nos hierve la sangre, cuando los ojos ajenos juzgan lo que no comprenden, cuando el mundo pretende borrar lo que no cabe en sus esquemas. Esa rabia nace de la carga de lo prohibido, de tener que vivir a escondidas, de tener que negar lo que es más verdadero en nosotros.

Sí, cuando me siento a escribir, es para así cometer el crimen perfecto en el laberinto de mis pensamientos - donde cada callejón lleva un recuerdo, donde cada pared está pintada con la huella de tu sonrisa, pero también con las marcas de la opresión que hemos sufrido - miles de recuerdos en mis venas y en mis ojos, reflejando la belleza de tu alma que brillaba más que cualquier estrella del firmamento, pero que tuvo que brillar en la oscuridad por la carga de lo prohibido. Quisiera estas palabras poder esculpir como una obra de arte, darle forma y color a lo que solo existía en la intimidad de nuestros momentos, pero no - el tiempo es un maestro severo qué no espera a nadie y la carga de lo prohibido se llevó parte de nosotros antes de que pudiéramos mostrarlo al mundo - su tiempo se acabó y su recuerdo quedó en mi mente y corazón bien grabado como una inscripción en piedra que el viento no puede borrar, como un eco que resuena cada vez que cierro los ojos y vuelvo a sentir lo prohibido - esa carga que me define, que me ha hecho fuerte, que aunque duela, es parte de lo que me hizo amar con toda mi alma.

Hoy años después, la carga de lo prohibido a ido cambiando de rostro - ya no es solo un peso que me doblega, sino una llama que ilumina el camino de quienes vienen detrás. Aquello que nos fue negado, que nos hicieron sentir como transgresores, ahora se convierte en un legado: la certeza de que el amor no puede ser encasillado ni prohibido por reglas hechas por manos que no conocen su fuerza. La piedra que llevaba en los hombros se ha transformado en una herramienta para derribar los muros que aún aprisionan a otros corazones. Y aunque tu recuerdo sigue grabado en mi, sé que nuestro amor prohibido no fue en vano - ha sembrado semillas en la tierra dura de la incomprensión, semillas que algún día floreceran en un mundo donde ya no exista nada prohibido cuando se trata de amar con verdad. ValVil




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