Una mente quieta y serena, libre como el viento que barre la llanura, así es mi pensamiento - tan mío, tan único, tan puro, aislado en mi silencio divino, en su sacra ventura, sin quejas que clamen, sin lamentos qué murmuren, solitario siempre fui, recorriendo sendas de la vida, sin cesar, por caminos que cruzan montañas y valles, que llevan a donde el alma entienda, donde el tiempo se detiene y el corazón se hace mayor.
Por todo lo guardado en lo profundo del pecho, doy gracias a Dios con fuerza y fe, que no es poco, que es mucho más que un gesto, cariño que calienta como el sol de la mañana temprana, ternura que envuelve como la seda más suave que maneja la mano humana, amor que se enraiza como los árboles milenarios del bosque, atención que mira con ojos que saben escuchar y hablar sin voz, sin olvidar los buenos momentos del pasado, que en mi memoria reposan, bien guardados en cajones de sentimientos que el tiempo no erosióna, a pesar de los años que pasan como ríos que van al mar, siguen vivos de repente, como si ayer fueran, como flores que brotan en la estación más fría, como luces qué brillan en la oscuridad más profunda de la vía.
La nostalgia aún me trae esa página maravillosa de mi historia, radiante como el brillo de las estrellas en la noche más oscura del universo, complaciente como solo puede ser la Luna en su silencio glorioso, que baña al mundo con su luz plateada, sin prisa ni esfuerzo, esa página donde los días eran dorados y el aire olía a esperanza, donde los abrazos eran fuertes y las palabras tenían danza, donde cada instante se guardaba como un tesoro en la mente, donde la alegría se multiplicaba y el dolor se hacía distante.
Y en el centro de todo, como un faro en la tormenta, hay un deseo que late, que no cesa de preguntar y pensar: "dame, oh vida, una hermosa historia de amor, donde el cariño sea constante y el respeto sea mayor, donde los dos caminemos juntos, aunque el camino sea estrecho, donde el amor sea como el mar, profundo y siempre derecho, donde las caricias sean inolvidables, grabadas en la piel y en el alma, donde el tiempo no pueda borrar lo que el corazón llama suyo."
Yo no escribo rima con reglas que aprenden en la escuela, ni prosa que siga moldes que la tradición hace especial, mucho menos poesía con versos que rinden culto a la forma, porque poeta no soy - no busco ser parte de un ritual ni de una norma - yo escribo sentimientos del corazón, crudos y sinceros, que salen del pecho como agua de un manantial que nunca se agota, escribo vivencias ya perdidas, que en el recuerdo siguen vivas y caricias inolvidables, que aún hacen temblar a mis nervios, escribo momentos felices compartidos con quien quise más que todo en la vida, donde las risas eran contagiosas y el amor era un abrigo, escribo recuerdos que surgen desde la nada, como magia en el aire, que me hacen sonreír o suspirar, sin saber bien porque ni cuando, y escribo simplemente porque los días nunca son iguales, porque cada amanecer trae nuevas sensaciones y detalles, porque el corazón necesita expresarse, aunque no tenga palabras perfectas, porque las caricias inolvidables merecen ser contadas, sin que queden en silencio o muertas.
Porque en el silencio también hay voz, la del alma que recuerda, que va por los caminos de la vida, sin miedo ni amargura, que da gracias a Dios por todo lo que tuvo y lo que aún espera tener, que sabe que el amor es lo único que puede hacer al mundo más brillante y mejor, que guarda en su interior la luz de las estrellas y la calma de la Luna, que es libre como el viento y su pensamiento es suyo, puro y pleno, que sigue recorriendo sendas, aunque a veces esté solo, pero con la certeza de que las caricias inolvidables nunca se van, nunca se olvidan, nunca se pierden del todo.
Porque lo que escribo no es ficción ni sueños que se desvanecen al despertar, no son palabras vacías que el tiempo dejará de contar, lo que escribo son sentimientos que laten en cada latido, verdades que el alma conoce y que el corazón no puede ocultar, vivencias grabadas en la piel y en el hilo de la vida, que dan sentido a mi camino, a mi soledad y a mi dicha. Así es como vivo, así es como guardo lo que fue y lo que será, con las caricias inolvidables como faro que nunca dejará de alumbrar. ValVil
Editado: 26.02.2026