No busco rima que en versos se ajuste, ni metro que mis palabras restrinja, solo quiero que sepas cómo me desborda este mar que en mi pecho se enciende y no se apaga.
Me dijo cosas que el viento jamás me había susurrando, frases como estrellas en mi cielo se han asentado; y aunque trato de ordenar cada letra que pienso escribir, me caigo, me tropiezo, en mi mismo me desvío.
Tus ojos son dos mares donde navego sin rumbo, tu sonrisa un faro que mi mente desvía y encumbo; ese rostro bello que el sol envidia y desea, me secuestra el pensamiento, todo se hace confuso y extraño.
Las ideas se enredan como hilos en un ovillo, la consentración se pierde, no encuentro el camino ni el sigilo; la precisión del sueño se va con la aurora, y pierdo la orientación cuando tu mirada me abraza y me acora.
Si tus labios tocan los míos, el mundo se derrumba a mis pies, las paredes del tiempo se rompen, no hay nada que me detenga ni frene, y si en los sueños tu mano busca la mía y me toca, mi cuerpo se desarma, el espacio se hace un mar agitado y loco.
Quisiera robarte segundos como tesoros ocultos, minutos que se escapan, horas que el reloj nos descuida; días enteros para estar juntos, sin prisa ni medida, ver películas en la oscuridad, sentir tu calor como un bálsamo y un alivio.
Pero vuelvo a mi torpeza, a las palabras que no encuentran su rumbo, me aturde tu cercanía, y mi voz se queda en el hombro; no te puedo decir que mi alma está en tus manos, cautiva y contenta, que quiero irme pero me quedo, que mi mente piensa sin cesar, loca y persistente.
¿Será que quieres enamorarme para sacarme de esta torpeza qué me atenaza? ¿O será que mi corazón solo busca en ti el refugio y la calma?
No importa la razón, no necesito ni rima ni verso perfecto, solo quiero que sepas que en ti me pierdo, y en esa perdida me encuentro y me siento conectado.
Tus palabras fueron un eco qué en mi alma se instaló, un eco qué ahora canta, qué no deja de sonar ni de vibrar en mi ser; y aunque no sepa hacer rimas qué encajen y fluyan, mi corazón te habla en silencio, con un lenguaje que solo tú podrás entender.
Porque la verdad es que te amo, aunque aún no se diga en voz alta, cada vez que te veo mi pecho se contrae y se hace más grande y más fuerte; que tu presencia es el aire que me falta cuando estas lejos, que tus manos son el mapa que me guían aunque no lo sepa ni lo mires.
Quiero despertar cada mañana con tu rostro frente al mío, quiero compartir contigo el café amargo y la fruta dulce, quiero contarte mis miedos y mis alegrías sin sentir vergüenza, quiero ser el que te abraza cuando el mundo te haga daño y te haga sufrir.
Quiero que sepas que me has secuestrado el alma de verdad, que no la quiero recuperar porque está en el mejor lugar que pueda haber; qué mi torpeza se va cuando estoy cerca de ti, aunque trate de ocultarlo, que contigo soy yo mismo, sin máscaras ni miedos, sin nada que ocultar ni guardar.
Y aunque siga escribiendo trivialidades cundo no estas aquí, y aunque me caiga y tropiece con cada paso que doy sin tu mirada, sé que cuando estemos juntos todo tendrá sentido y todo estará en su lugar porque tu eres la razón por la que mi corazón sigue latiendo con fuerza y con valor. ValVil
Editado: 26.02.2026