¿Donde está el hilo que une lo que fui con lo que soy? Hoy mi voz se dirige a mi mismo, sin miedo a mostrar cada rincón oscuro donde guardo lo que me atormenta, secretos que tú conoces, pues viven en mí costado izquierdo.
No hay más paredes que oculten lo que late en mi interior, libero las emociones que han crecido como maleza en mi ser; el silencio que me rodea no es vacío, no es mudo, canta los recuerdos de un amor que fue ilusión y también fue verdad.
Era magia, sí magia atropellada en alguna estación de la vida, donde los relojes se detuvieron y el tiempo perdió su guía; cuando el mundo giraba a tu alrededor y cada paso mío era un eco de tu sombra, un camino hacia tu calor.
Un suspiro al viento es mi emoción que aún late fuerte, toca mi corazón con la misma fuerza de aquel primer encuentro; como una suave briza qué acaricia la piel del mar, como una caricia que queda grabada en cada cosa vivida.
Muestro mi humildad, pues se que no soy perfecto ni lo fui, pero mis sentimientos fueron bellos, puros, sin engaños ni mentiras; mi alma lucha en cada intento por no caer en la oscuridad, sintiendo que el aire se me va, que el suelo se desvanece bajo mis pies.
Y en medio de ese vacío, el sonido del silencio me habla claro: "me dice todo estará bien" me susurra, aunque mi mente no lo quiera creer; por un momento dejé que tu imagen volviera a mi lado, y despertó la realidad que llevaba escondida en mi memoria.
El aire me ahogaba, mi pecho se contraia como si fuera un nudo, y mi alma temblaba ante la fuerza de lo que nunca dejó de ser. Y el abismo se abrió nuevamente, mostrando sus profundidades, donde mis emociones y me atrapan con su magia y su encanto.
Revivo estas ansias en la desesperación que me consume, deseo verte una vez más, aunque sé que es un sueño que no se cumplirá; y mis manos vacías buscan tu rostro en la nada, mi mirada perdida navega por el tiempo pasado, donde aún te veo.
Una lágrima resbala por mi mejilla, caliente y salada, es mi alma que quiere compartir todo lo que guarda en su interior; lo bueno y lo malo, lo dulce y lo amargo, todo lo que hice por ti, donde duerme la nostalgia, en mantas de recuerdos y de dolor.
¿Qué queda cuando el amor se va pero su eco permanece? ¿Dónde encontrar la fuerza para seguir caminando solo? ¿Es posible sanar una herida que vive en el alma? Buscando respuestas en cada latido, en cada suspiro, en cada amanecer.
Tal vez la respuesta no este en encontrarla sino en aceptar, aceptar que fuiste parte de mí, que me hiciste crecer pero también me hiciste sufrir; que el amor que sentí fue real, aunque no durará para siempre, y que en cada recuerdo vive una parte de ti que nunca se irá.
Mi voz sigue hablando conmigo mismo, liberando cada peso, cada secreto que atormentaba, cada emoción que guardaba en silencio; el silencio ya no canta solo de recuerdos, ahora también canta de esperanza, esperanza de que mi alma encuentre la paz que tanto busca.
¿Será que un día podré sonreír al recordarte sin sentir dolor? ¿Será que el viento llevará mis suspiros hasta donde estés tú? Buscando respuestas en el eco de mi propia voz, en el el latido de mi corazón que aún late por ti, aunque se que ya no puedo estar a tu lado.
Este amor no tiene fin, aunque los años pinten canas en mi cabeza y arruge mi piel, aunque mis pasos sean más lentos y mi vista pierda claridad, nada borrará lo que fuimos, lo que sentimos, lo que me vivimos juntos; cada rincón de mi ser guarda una huella tuya que el tiempo no podrá borrar.
En cada canción que escuche, en cada atardecer qué vea, en cada aroma que me transporte al pasado, estarás tú; en los sueños que me visitan por las noches, en los pensamientos del día, tu presencia será un faro que te nunca dejará de brillar en mi camino.
Seré eterno amante de tus recuerdos y se que viajarás por mi mente toda la vida y más allá. Más allá de los cielos qué veo desde aquí, más allá de los límites del tiempo y del espacio, donde el alma encuentra su hogar y los sentimientos no tienen fin, allí seguirás viviendo en mi, y yo seguiré siendo ese amante que nunca dejó de esperar, nunca dejó de querer, nunca dejó de llevarte en el pensamiento, corazón y alma. ValVil
Editado: 26.02.2026