Si detrás de cada frase de amor hubiera un sentimiento real como la sangre que late en las venas del ser, no habría tantos corazones en el mundo sintiendo dolor, buscando en sombras, curandose con ilusión.
Si detrás de cada sueño pudiéramos ver claramente brillar un poema lleno de luz, de dulzura que no puede callar, pero puede cambiar una vida con su canto suave y profundo, como el sol que al amanecer al mundo acaricia con su calor.
Y una canción de amor, cantada por un alma triste pudiera hacer sonreír, hacer vibrar a cada ser que esta listo para emprender un viaje sagrado, un camino al encuentro del otro, donde el alma encuentra su hogar, donde el corazón no teme más lo roto.
Si detrás de cada frase pudiera descubrir con letras claras cada sentimiento que nace en mi interior, en mis entrañas, saldrían las letras danzando desde el fondo de mi corazón, desnudando mi alma entera en segundos, sin traje ni razón.
Si detrás de aquellas cosas hermosas que brotan del alma pura pudiéramos expresar la belleza que la vida nos regala, daríamos rienda suelta al amor, besando cada instante, dejando que el cariño en el mundo se instale y no se cante en vano.
Si nos tomáramos un minuto, unos segundos tan brevisimos para mirar las estrellas que en el cielo brillan risueñas, nos daríamos cuenta, que siempre están ensendidas, fulgurantes y claras, son almas enamoradas, un paraíso donde el amor se guarda.
Si nos tomáramos un minuto para dar la vuelta dentro de nosotros mismos y ver lo que hay, nos daríamos cuenta que nuestro corazón mueve y cuida, comprenderiamos que la felicidad no es cosa de posesión, es el brillo de nuestros sentimientos, y la fuerza que hace a la pasión.
Porque esas almas han caminado juntas por siglos sin cesar, en tierras distantes, en vidas que el tiempo ya borró del mapa, han sido compañeros en batallas, amantes en jardines secretos, siempre buscandose el uno al otro --un alma que busca a su igual.
En una reencarnación fueron amantes bajo un sol de arena, en otra, se encontraron en calles de piedra y aventura, han bebido del mismo río, han plantado el mismo árbol, y llevan en el alma recuerdos vagos que no pueden explicar bien.
Pero sienten que conocen esa sonrisa y ese tono de voz tan familiar, que han caminado por ese camino, que han visto esa luna anteriormente, algunas veces sueñan con manos que las acarician sin rostro claro o con sabores y olores que el presente no puede encontrar ya.
Cuando sus miradas se cruzan en el transcurso del día, sienten un lazo ancestral qué el destino supo tejer y atar, ese cosquilleo en el pecho, ese sentimiento de "ya estuvimos aquí", son los ecos de vidas pasadas qué el alma nunca olvidará jamás.
Si pudiéramos tocar con las manos del alma la esencia del otro, sentir cada latido que en su ser profundo se mueve y brota, entenderiamos que el amor no vive en una sola existencia, sino en la danza eterna de dos almas que el universo unió sin interrumpir.
Porque el amor siempre es luz que ilumina cada sendero, libertad que nos eleva, paz que el alma anhela y conoce, almas enamoradas qué en el universo se entregan y se encuentran, donde el amor es la ley que a todos los seres une y sostiene.
Y así, en cada rincón del cosmos donde la vida pueda florecer, viven esas almas unidas, que el tiempo no podrá separar jamás, porque su vínculo es fuego qué no se apaga con el frío del olvido, es la razón misma del ser, el lazo que trasciende cada reencarnación concedida. ValVil
Editado: 19.03.2026