Cuanto te amo, mi vida, cuanto te he amado, pero también cuanto dolor me has causado. Tengo tantas quejas guardadas en el pecho, que ya no caben, que ya no tienen techo.
En tu vanidad, en tu ceguera y tu orgullo, no te diste cuenta del daño que causabas. No supiste ver como lastimabas mis sentimientos, como ibas matando nuestros bellos momentos.
Arrastraste contigo ilusiones y fe, la confianza que un día nos hizo crecer. Todo el amor inmenso que nos teníamos poco a poco sin ver, se fue convirtiendo... Se fue convirtiendo en una gran nada, en un vacío frío, en una sombra cansada.
Cuando te conocí, eras una joven maravillosa, tan llena de luz, tan dulce y tan hermosa. Esa fue la razón que me llevó a sentir, primero cariño y luego a vivir. Ese cariño creció con el tiempo y el calor de tus palabras fueron tocando mi alma, hasta convertirse en un inmenso amor. Un amor tan grande, tan fuerte y tan real, que te entregue mi alma y corazón total.
Te di lo mejor de mi, te di mi existencia, pero comenzaste a arruinarlo todo con tu insistencia. Es tanto lo que debo reprocharte hoy, que ya no puedo callar, que ya no soy yo.
Te admiraba tanto, te veía tan tranquila, tan pura, tan inocente, como una sencilla niña buena, como un ángel bajado del cielo, pero ese ángel comenzó a cambiar, comenzó a anhelar...
Comenzó a cambiar su escencia y su ser, y me quizo convencer de tantas cosas, que para ella eran lo máximo, las más hermosas, pero que en realidad solo eran mentiras, que iban rompiendo nuestras bellas vidas.
Y en tu vanidad, ciega y sin mirar atrás, no te diste cuenta de lo que perdías ya. No te diste cuenta que estabas perdiendo un amor, un amor verdadero, puro y sincero.
Han sido tantas, tantas las desepciones, que se han clavado en mi como espinas, como lexiones. Clavadas muy hondo, muy dentro del corazón.
No sabes cuanto, cuanto desee con el alma, que reflexionaras, que encontraras la calma, que comprendieras que aquella paz que me dabas, la estabas matando, la estabas acabando.
Todo nuestro alrededor se empezó a torcer, se convirtió en desorden, en algo que no era. El orden se fue, la armonía se fue, y solo quedó el miedo y la duda en mi.
¿Qué fue lo que te sucedió? ¿Dónde quedó tu verdad? Te volviste mentirosa, perdiste tu bondad. Me ocultaste cosas, muchas y muy grandes, que hicieron que mis sueños se volvieran distantes.
Lastimaste mis sentimientos, lastimaste mi honor, pisaste mi orgullo y mataste mi amor. Llegaste al grado, al extremo más doloroso, que con todas las fuerzas de mi ser, deseé huir lejos, desee dejarte, abandonarte ahora y para siempre olvidarte. Terminar contigo, mandarte al diablo, y no saber nunca más nada de ti.
Quiero borrar tu nombre, quiero borrar tu huella, quiero que te alejes de mi mente y de mi estrella. Por que el dolor es grande, por que la herida es honda, y ya no aguanto más esta vida tan destruida.
Sin embargo... Oh mi amor, sin embargo y a pesar, aunque sienta que algo entre nosotros se ha roto de verdad, aunque sienta que el mundo se nos viene abajo, nunca he podido, nunca he logrado el atajo... Nunca he perdido la esperanza, ni un solo instante, de que rectifiques, de que vuelvas al instante donde éramos felices, donde todo era luz, por que mi amor y mi fe en ti son infinitos, son cruz.
Es tan grande lo que siento, es tan inmenso mi querer, que aún sueño despierto, aún sueño con tener aquello que perdimos, aquello que se fue, sueño que vuelvas a ser, que vuelvas a ser...
Qué vuelvas a ser la misma chica que conocí, aquella tarde hermosa que nunca olvidaré, en ese parque tranquilo, donde el tiempo paró, y donde por primera vez mi corazón te amo.
Sueño con tu mirada limpia y sincera, sin maldad, sin mentiras. Sueño con tu voz suave, sueño con tu risa, que un día fue mi música, mi vida y mi brisa.
Aunque ahora estemos lejos, aunque haya dolor, aunque el orgullo hable y aunque hable el temor, aquella chica del parque sigue viva en mi y por ella, por ti, yo sigo aquí.
Porque te amo, te amo más de lo que imaginas, te amo a pesar de las penas y las ruinas. Te amo con el alma te amo con la vida, y espero que un día, quizás, sea cumplida... La esperanza de verte volver a ser tú, la mujer que yo ame, la mujer que eras tú.
Porque en el fondo, muy dentro de mi ser, sé que ese amor grande no puede morir, no puede perder.
Así que aquí estoy, entre el amor y el rencor, entre el deseo de irme y el miedo al dolor. Por que cuanto te amo, Dios mio, cuanto te amo, y aunque me hagas daño, yo nunca, yo nunca te extraño... Te llevo en la sangre, te llevo en el aire, eres mi principio y eres mi parte final.
Y aunque todo se rompa, y aunque todo se acabe, siempre habrá un recuerdo que en mi alma se alabe.
Esa tarde en el parque, tu sonrisa perfecta, la inocencia en tus ojos, la cosa más correcta. Eso es lo que amé, eso es lo que extraño, y por eso amor mío, es que aún te extraño.
Espero que un día abras bien los ojos, que veas más allá de tus propios antojos. Que entiendas que el amor no es cosa de juego, que es lo más sagrado, que es lo más hermoso. Que la vanidad ciega, que la mentira mata, y que el amor verdadero es lo que nos rescata. Y que si tú cambias, si vuelves a ser tu misma, tendrás para siempre mi vida y mi ser.
Mientras tanto, vivo con esta duda inmensa, con este amor grande que me recompensa, y con la esperanza. Firme y eterna, de que vuelvas a ser la luz que me gobierna.
Porque cuanto te amo, no hay palabras para decirlo, es más que la vida, es más que el existir. Es un sentimiento que nace y no muere, que aunque sufra y llore, nunca se pierde.
Eres mi pasado, eres mi presente, eres la mujer que vive en mi mente. Y aunque me hagas daño, aunque me hagas mal, te amo con el alma, te amo de verdad.
Y ojalá que un día, mirándote al espejo te des cuenta de todo... De todo lo que perdiste, y vuelvas corriendo a buscar mi calor, por que aquí estaré yo, esperando tu amor.
Editado: 22.04.2026