El amor es un monstruo. Un ser inmenso, indomable y eterno, que no conoce de límites ni de fronteras, que habita en lo más profundo del universo. Es una fuerza antigua que mueve montañas, que transforma la calma en tempestad, y que nos arrastra con fuerza extraña hacia lo desconocido, hacia la verdad.
Porque el amor es algo que VA más allá de las coincidencias. No es al azar, no es el destino escrito en una estrella, es mucho más profundo, es mucho más intenso, es un llamado del alma que rompe cualquier sello. Trascender lo casual, ir más allá del encuentro, entender que dos vidas se unen no por suerte, sino porque sus escencias se reconocieron y decidieron caminar juntas ante la vida y ante la muerte.
Un amor bonito es abrir las puertas a la confianza. Es derribar los muros que el miedo construyó, es entregar la llave de nuestro mundo interior sabiendo que no habrá juicio, solo comprensión. Es sentir seguridad en medio de la tormenta, saber que esa mano que tomas en tu refugio, es construir un castillo donde reina la paz, donde las palabras fluyen y no existe el disfraz.
Pero un amor verdadero es conocer a todos los demonios del otro y amarlos de verdad. No es mirar solo la luz, no es adorar solo la perfección, es aprender a convivir con cada sombra, con cada error. Es mirar los avismos, las heridas pasadas, los miedos ocultos y las almas cansadas, y aún así, desidir quedarse, desidir cuidar, porque amas la totalidad, no solo lo que me brilla al mirar.
Para comprender que no todo es belleza. Que en este jardín también existen espinas, que la realidad duele y a veces lastima, que hay tormentas que azotan y noches sin luna, que amar no es un cuento de hadas ni una fábula. Que hay demonios y almas perdidas en este monstruo llamado amor. Sombras que acechan, dudas que pesan, batallas internas qué aveces nos dejan en silencio, pero es presisamente ahí, en el caos y en el miedo, donde el amor se hace más fuerte, donde se hace inmenso.
Sin embargo, este monstruo también tiene cosas buenas para brindar. Tiene un corazón inmenso lleno de luz y de bondad, solo tienes que saber esperar. Esperar el momento exacto y el corazón perfecto, para no equivocarse, para no sufrir en vano, para encontrar ese ser que te entiende y te ama, y evitar una eternidad de soledad y de llanto.
Porque estar con él significa abrazarlo todo: sus buenos y malos momentos, sus risas y sus lágrimas, sus calmas y sus vientos. Es aceptar el paquete completo, la obra entera, sabiendo que lo malo nos hace crecer y lo bueno nos eleva.
El amor es un rayo de sol en nuestras vidas. Es esa luz que entra cuando todo está oscuro, es la esperanza viva que nos cura y nos cura. Es ilusión e inspiración, es el motor que mueve al mundo y al corazón, es la poesía que nace sin razón, es la música suave que alegra nuestra canción.
Es luna clara que ilumina nuestro sendero. Guía en la noche, brújula en el mar, nos muestra el camino cuando nos perdemos, nos enseña el valor de poder amar. Ese monstruo llamado amor es la ilusión de mil besos, que un enamorado por siempre ha anhelado. Es el sabor del deseo, el fuego del contacto, es sentir que el tiempo se detiene a tu lado.
Es magia pura, es hechizo divino, que hace florecer la realidad de nuestras más locas fantasías. Convierte sueños en carne y hueso, hace posible lo imposible, hace eterno lo breve, nos hace sentir vivos, nos hace sentir cielo.
El amor es la más grande ilusión que nos regala la vida. Un regalo precioso, un tesoro invaluable, algo que se siente, algo inigualable. Es un monstruo, si, el amor es un monstruo, pero también es un sol que amanece cada mañana contigo. Es el calor que abraza, es el aire que respiro, es el principio de todo y es mi destino.
Porque al final del camino, una y otra vez, reconozco con el alma y con la voz: el amor es algo que Va más allá de las coincidencias. Es todo lo que se soy, es todo lo que se siento, pero es este monstruo hermoso que llevo aquí... Dentro del pecho. ValVil
Editado: 14.05.2026