Versos Que Enamoran El Alma

EXTRAÑOS CAMINOS

La vida tiene caminos extraños, senderos que serpentean entre la niebla del destino, veredas que a veces suben hacia las cumbres más altas y otras descienden hacia valles profundos y misteriosos. Nadie posee un mapa exacto, nadie tiene la brújula perfecta, porque cada paso que damos escribe una historia inédita, una página que el viento susurra y que solo el tiempo conoce.

Y en medio de esta travesía inmensa, pocos son los que logran comprender el amor con la misma intensidad, con la misma profundidad con la que yo lo siento y lo vivo aquí dentro. Yo amo de una manera especial, no es un amor que se mida con reglas ni con tiempos, es un sentimiento que nace desde las raíces mismas del ser, que no busca entenderlo todo con la razón fría, sino que se deja llevar por el latido constante y verdadero.

Porque la verdad es que nadie sabe lo que dará el mañana, nadie sabe cuánto dura realmente la vida, ni cuanto tiempo nos queda para caminar bajo el sol. Y mucho menos sabe nadie lo que dura el amor... No importa lo que digan los libros o lo que piense la gente, el amor no se mide en años ni en calendarios, su verdadera medida no está en la mente, no está en los cálculos ni en las estrategias, sino que recide, profundo y eterno, en el corazón. Ahí es donde se queda, ahí es donde crece, ahí es donde perdura incluso cuando todo lo demás cambia.

Nadie sabe cómo leer un pensamiento solo con mirar un par de ojos, aunque esos ojos sean los más bellos del mundo. Pero yo se que en la mirada honesta siempre habita la nobleza, que detrás de cada mirada clara se esconde un mundo de verdad. Y es que en el camino de cada uno de nosotros, siempre, siempre hay cosas nuevas que descubrir, lecciones que aprender, paisajes que admirar. Nunca terminamos de conocer del todo ni al mundo ni a las personas que caminan a nuestro lado, por que la vida es un flujo constante, una ola que nunca se detiene.

A veces me detengo un momento, cierro los ojos y pienso en todo lo que he recorrido hasta ahora. Miro hacia atrás, veo las huellas que he dejado en la arena, veo las piedras que sortee y los puentes que cruce. Y cuando hago ese balance silencioso con mi conciencia, no encuentro nada, absolutamente nada, de lo que pueda arrepentirme de verdad: cada error fue una escuela, cada caida fue un aprendizaje, cada lágrima regó la tierra para que naciera la flor. Todo lo vivido me trajo hasta aquí, y acepto mi pasado como parte indispensable de mi presente.

Porque hoy entiendo que no soy solo lo que aprendí en el camino, no soy solo lo que acumule o lo que logre alcanzar. Soy, ante todo, lo que me falta por aprender, soy el camino que aún no he pisado, soy la página en blanco que espera ser escrita. Soy esa sed infinita de seguir avanzando, esa curiosidad que me mantiene vivo y despierto.

La vida, con su sabiduría infinita y paciente, me va enseñando bien, me va moldeando el carácter, me va enseñando a valorar lo esencial y soltar lo superficial. Y he llegado a comprender, con el paso de los años, que hay cosas que simplemente nunca sabré, misterios que están más allá de la lógica, verdades que son más grandes que el pensamiento humano, secretos que el universo guarda celosamente y que solo se pueden sentir, pero nunca explicar.

Pero hay una certeza que llevo grabada a fuego algo que si se con total seguridad y que no tiene dudas: es que las sonrisas que nacen de tus hermosos ojos están reflejadas ahora y siempre en los míos. Tu alegría es mi alegría, tu luz ilumina mi oscuridad, y ver tu felicidad es el premio más grande que puedo recibir. Somos como dos espejos que se miran y se reconocen, dos almas que encontraron su reflejo en medio del caos.

Yo mismo a veces me pierdo en la insertidumbre, y confieso que no entiendo del todo estos extraños caminos de la vida. No entiendo por qué las cosas tardan, por qué hay distancias o por qué el tiempo parece jugar con nosotros. Pero no importa no entenderlo todo, por que poseo una herramienta poderosa: mi enorme y tranquila paciencia.

Esa paciencia que me hace estar aquí, solo, pensando y pensando, viajando dentro de mi propia mente y mi propio sentir. Es esa capacidad de esperar sin desesperar, de amar sin exigir, de sentir sin apurar. Porque el simple hecho de amarte, y el tenerte presente, viva y latente, aquí dentro, en lo más profundo de mi corazón, le da sentido a mi existencia, le da color a mis días y aire a mis pulmones.

Tenerte en mi mente y en mi alma es lo que le da vida a mi propia vida. Aunque los caminos siguen siendo extraños, aunque el futuro siga siendo un misterio, yo sigo andando, sigo soñando, sigo amando. Por que sé que mientras tú estés en mi corazón, cualquier camino, por extraño que sea, valdrá la pena recorrerlo. ValVil




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