Hoy volviste a mi memoria sin buscarte, como viento que regresa sin razón. No hubo aviso, no hubo señal, no te llamé ni te esperaba, y sin embargo, aquí estás, ocupando de nuevo el centro de mi pensamiento, igual que la lluvia que cae de pronto sobre la tierra seca, igual que la noche que llega sin pedir permiso y lo oscurece todo.
Y me pregunto qué misterio habita en los recuerdos que nos guardan, qué mecanismo invisible te trae de vuelta justo en este instante, cuando yo creía que el tiempo había suavizado los bordes, cuando creí que ya estabas lejos, convertida en historia, en un capítulo leído y cerrado con cuidado en el libro de mí vida. Pero no, la memoria es caprichosa y fiel a la vez, y te rescata del olvido para devolverte tu tamaño real.
Llegas con la fuerza de lo auténtico, con la claridad de lo que no muere, y de golpe, todo lo demás desaparece, todo lo demás sobra y solo existes tú, con tu voz, con tu gesto, con esa forma única de ser. No fue un sueño, fue más bien un despertar dentro de la vigilia, un destello repentino que iluminó rincones que tenía oscurecidos.
Me invade esa sensación extraña de tenerte y no tenerte, de saber que estás aquí en mi mente pero lejos en la distancia, y siento una mezcla de paz profunda y de nostalgia que aprieta el pecho porque recordarte es volver a vivir lo más bonito que he sentido, pero también es aceptar que esos momentos ya no volverán. Eres como una canción que se sabe de memoria y nunca se cansa de oír, eres como un lugar al que siempre se quiere regresar aunque no se pueda.
Pienso en cómo fue que te grabaste tan hondo en mi estructura, cómo hiciste para quedarte grabada a fuego en mis sentidos, siendo que el tiempo pasa y todo lo demás parece desvanecerse. Pero tú no, tu te mantienes intacta, brillante necesaria, como si fueras parte de mi propia respiración, de mi propio latir.
Quizás fue algo mínimo lo que provocó tu regreso inesperado, un color, un aroma, una palabra dicha al azar por alguien más, un silencio parecido al que compartimos cuando estábamos juntos.
Cualquier cosa basto para que el mecanismo se activará, para que tú cruzaras el puente del pasado hasta mi presente, para que ocuparas nuevamente el lugar que nunca debiste dejar vacío.
Y ahora que estás aquí, te miro con los ojos del recuerdo, te veo tal como eras, tal como quedaste guardada en mi alma, y comprendo que hay personas que son para siempre, que no entienden de distancias, porque habitan en un plano donde el tiempo no tiene poder. Tú eres de las que se quedan para siempre, marcando la diferencia entre lo que fue común y lo que fue mágico.
No me resisto, ya no tiene sentido luchar contra lo que siento, te dejo estar, te dejo pasar, te dejo recorrer mis pensamientos, porque aunque duela un poco esta dulce melancolía, me gusta sentir que todavía eres capaz de conmoverme así, de hacerme sentir vivo, de hacerme sentir que valió la pena.
Revivo conversaciones, miradas, silencios compartidos, esos detalles pequeños que son los que realmente construyen el amor, esas cosas que nadie más sabe, que solo nosotros entendimos. Y me doy cuenta de que te llevo conmigo a todas partes, aunque no te vea, aunque no te toque, aunque no estés cerca, porque te convertiste en una parte esencial de quien soy hoy.
El viento viene y va, nadie sabe de donde viene y a donde va igual que tú, que apareces ahora sin avisar y me cambias el día, me llenas de una ternura infinita y de una paz qué no tiene nombre. Gracias por volver, aunque sea solo en pensamiento, gracias por recordarme que lo bueno perdura, que lo verdadero permanece.
Y así te quedas, navegando suave entre mis líneas y mis versos, haciéndome escribir lo que el corazón siente y no puede callar. No te busque, te lo prometo, pero te recibo con los brazos abiertos de la memoria, que es el único lugar donde todo sigue igual, donde el amor no muere, solo duerme un rato y despierta cuando quiere.
Me pregunto si a ti te pasa igual, si alguna vez sin razon aparente, cruzo yo por tu mente, como cruza una nube rápida por el cielo, si sientes esa misma briza suave que te trae mi nombre sin llamarlo. Me gusta pensar que si, que estamos conectados de alguna forma, más allá de la lógica, más allá de lo que se puede explicar.
Y mientras el tiempo sigue su curso inexorable hacia adelante, yo me detengo un momento para orar lo que significas para mi, para decirte que sigues presente, que sigues siendo importante, que basta un segundo para que todo vuelva a ser como antes en mi cabeza.
Porque hay amores que son refugio, hay recuerdos que son hogar, y tu eres eso y mucho más: el viento que vuelve sin ser llamado.
No cambiaría nada de lo que vivimos, no borraría ni un instante, porque cada segundo contigo fue un regalo que la vida me dio, una lección de amor, una forma distinta y hermosa de ver el mundo. Hoy te siento más cerca que nunca, más viva que nunca en mi interior, y repito esta verdad que nace de lo más profundo de mi ser.
Así terminan estas líneas, llevadas por el mismo viento que te trajo, dejándote aquí, en mis palabras, para que te quedes lo que dure el recuerdo, sabiendo que en cualquier momento, sin aviso y sin razón, podrías volver otra vez, porque es tu naturaleza y es mi destino. Porque lo que se ama de verdad nunca se pierde del todo, siempre regresa, suave y constante, como el viento que regresa sin razón. ValVil
Editado: 10.07.2026