Mark empezó a caminar de un lado a otro sin entender lo que estaba ocurriendo, eso que le acaba de decir ese tipo es imposible, tiene que ser una broma, alguien tienen que estar con una cámara grabando, así que decidió salir de la duda y saber la verdad.
—De que hablas, eso es imposible —le objetó Mark, mirándolo con desprecio.
—¿Que? ¿Acaso no lo viste? La luz y de repente aparecí de la nada —se defendió el tipo.
—Lo que dices es una locura... ¿Viajar en el tiempo? Eso solo se ve en Volver al Futuro, pero sólo en películas, no sucede en la vida real —objetó Mark
—¿No me crees verdad? —Se rió él tipo, frotandose la barba—. Te invito, si lo deseas, que me acompañes a mi laboratorio y te demostraré que no te estoy mintiendo —le pidió el.
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Al principio Mark dudó, cómo se iba a ir con un charlatán que le estaba tratando de hacer algo que es imposible, pero la curiosidad fue más fuerte y finalmente cedió a la petición de este hombre, lo acompañó a su laboratorio al NorOeste de New York en el barrio de Saint Flees.
—A todo esto soy Dave, Dave Glade. —Se presentó el viajero, mientras tomaban él metro.
—Yo soy Mark, Mark Lewis —respondió un poco cortante.
Hubo un largo silencio, Mark es un tipo de pocas palabras, sobre todo con un recién aparecido que era como lo veía él, así que Dave decidió tomar la iniciativa para averiguar un poco más sobre la persona que lo había encontrado en el metro.
—Y cuéntame de ti Mark ¿En que trabajas? ¿Eres casado? —preguntó.
—Trabajo en Factory & Lives en el centro de New York, es una empresa de computación, software y esas cosas; soy soltero y no tengo hijos—. le contó—. ¿Y tu? ¿Qué haces además de "viajar en el tiempo "?
—Si, la he escuchado, buena empresa... bueno se podría decir que soy científico, estudié física cuántica, y ahí, después de combinar estos estudios con astronomia y otras ciencias empezé con esta locura de viajar en el tiempo, que se convirtió en mi loca obsesión —le contó.
—¿Y cómo lograste eso de viajar en el tiempo? Porque hasta ahora nadie lo había logrado —preguntó curioso Mark.
—Después de años investigando y leyendo, logré encontrar un modo de abrir una brecha en el tiempo y el espacio, hasta lograr un mecanismo para crear un portal lo suficientemente grande y estable para que el ser humano pueda usarlo —explicó entusiasmado.
—Eso suena difícil —lo miró con respeto Mark
—Pero no imposible —le sonrió Dave.
Así se fueron conversando animadamente, a pesar de lo poco que lo conocía Dave se veía convincente en lo que contaba, y a Mark no le desagradó este nuevo personaje que había aparecido en su vida. Por fin luego de un viaje por el metro llegaron a Saint Flees, dónde estaba el departamento que había arrendado Dave, exclusivamente para sus experimentos científicos.
—Aqui es adelante pasa, pasa. —Lo invitó Dave, mientras abría la puerta y prendía la luz.
El laboratorio era un cuartucho no muy grande que Dave había habilitado en un departamento; en el suelo habían pedazos de metal, cables completos y algunos pelados, por el costado, frente a la cocina, había un mesón largo con computadores viejos y desarmados, al parecer usaba esos elementos para construir otras cosas y habían además objetos de diferentes tamaños, al parecer, de avanzada tecnología creados por él mismo, además de dos computadores que al parecer, Dave usaba para hacer sus cálculos científicos y buscar información. Y al costado se veían dos piezas, una era el baño y otra el cuarto dónde dormía Dave.
—Ahora entiendo porqué dicen porqué los científicos son locos —susurro Mark
—Bien, deja arreglar el proyector de flujos, cargamos la bateria y estaremos listos para viajar —explicó Dave, mientras desatornillaba una caja con muchos cables dentro.
Después de diez minutos juntando cables y atornillando fierros Dave sacó la voz con una sonrisa en su cara
—¡Voalá! Estamos listos para viajar, Mark —exclamó entusiasmado Dave, mostradole una pequeña caja ploma que no media más de 50cms con una corrida de luces color rojo que parpadeaban, se prendían y apagaban y en el centro un botón de color verde que se podía notar claramente pues sobresalía en esa caja tan pequeña.
—Hey espera, espera ¿Cómo se supone que vamos a viajar en el tiempo con ese aparato tan pequeño? —preguntó burlesco Mark—. Debe ser un chiste porque si es así es de muy mal gusto... —Lo observó con desconfianza.
De repente Dave esbozó una sonrisa maléfica, luego apretó el botón verde y un sonido empezó a emerger, las luces rojas empezaron a moverse más rápido y una luz fulgurante apareció a través de todo el cuarto.
—¿Que se supone que es eso? —preguntó perplejo Mark
—Esto mi amigo, es un portal del tiempo, o también conocido cómo agujero de gusano, si atravesamos este portal podremos ir donde queramos —le explicó Dave
—¡Increible! —solo atinó a decir Mark mientras miraba cómo las luces bailaban y se mezclaban dentro de este gran portal—. Espero que no sean sólo luces que parpadean y me estés engañando con un simple efecto asombroso. —Volvió a desconfiar de Mark
El viajero solo movió la cabeza, asombrado de la incredulidad de este nuevo amigo que había encontrado, se dirigió a un escritorio y sacó de uno de los cajones algo muy parecido a la cajita que tenía en la mano.
—Claro que no te estoy engañando, solo ten un poco de paciencia y verás. —Intentó sonreír.
—Bien, bien... —le dijo resignado Mark
—Toma, si algo sale mal este pequeño creador de portales de repuesto te traerá de vuelta al 2016 —explicó, mientras le pasaba una caja muy parecida a la que uso para crear el portal Dave—. Sólo le aprietas ese botón verde y te proyectara el portal para que puedas regresar —agregó.
—Bien, bien —fue lo único que atinó a decir Mark nuevamente.
—Cuidalo bien y no lo vayas a perder —le aconsejó
—Claro, claro, si comprendí —respondió aturdido Mark.
Editado: 31.01.2026