Dave se levantó aturdido, se sacudió un poco el polvo y empezó a mirar a su alrededor, el castillo feudal se había desvanecido, ya no estaban las chozas de adobe, ni los moros acechando a los pobres aldeanos, solo se veía la línea del metro, fierros y muros, el viaje había sido todo un éxito. Inmediatamente se fue donde Mark, para corroborar que no estuviera herido.
—¿Estás bien? —sólo atinó a preguntar Dave, mientras tosía como loco.
—Si, claro estoy bien... ¿Dónde hemos llegado? —preguntó Mark, aún aturdido.
—Creo que estamos a salvo, lo hemos logrado. —Celebró Dave.
—¡Que viaje! Casi nos matan, eso de viajar en el tiempo es una verdadera locura —Movía la cabeza aún asustado Mark.
—Bueno, tú quisiste acompañarme, si me hubieras creído lo que te dije... —se quejó Dave
—¿Creerte? Está claro que eres un demente, esto de manipular el tiempo solo se le ocurriría a un loco —lo interrumpió molesto.
Mark empezó a alterarse, lo que al comienzo fue un viaje al pasado se había convertido en un verdadero problema, que casi les costó la vida. Dave notó que Mark estaba empuñando la mano, mala señal porque, si no lo detenía iba a recibir una gran paliza.
—Hey Mark tranquilo amigo, sólo fue un experimento —replicó Dave—. Acuérdate que tu ibas a ponerte en peligro al tratar de salvar a ese hombre que estaba con nosotros en la prisión —le reclamó medio ofuscado.
—No podia dejarlo morir.... además yo no soy ningún ratón de laboratorio para que hagas pruebas conmigo —dijo molesto Mark—, Casi me muero de miedo, casi nos queman vivo—agregó, tragando saliva.
—¿A que le tienes miedo Mark? Puedes contarme, confía en mi —le pidió Dave.
—A muchas cosas, pero prefiero no hablar de esas cosas porque no me traen gratos recuerdos —contestó, mirando al suelo nervioso—. Y por cierto, no cuentes más conmigo para esta locura—. sentenció Mark—. Me voy para mi hogar, suerte en lo tuyo. —Se despidió, tomó su chaqueta y salió del departamento de Dave.
—Vaya carácter —murmuró mientras veia cómo se alejaba.
Así Mark se fue hasta su hogar, con algunas dudas si viajar en él tiempo había sido una buena idea, y decidió a que, aunque Dave se lo ruegue mil veces, no iba a a ir con él a una aventura que le puede costar la vida.
Llegó a su departamento, abrió la puerta, se duchó para luego irse a dormir, cosa que le costó, como cada día, ya que cómo era habitual tuvo extraños sueños, dónde un hombre lo tomaba dejándolo inmovilizado, y luego un sonido de un disparo de una pistola suena cerca de él, lo que hace que despierte asustado y temeroso.
Al dia siguiente Mark tomó temprano el tren que lo llevó con dirección a Ohio, donde vivian sus padres, aunque no tenía muchos deseos de ir, sabía que no podía dejarlos de lado, al fin y al cabo son los únicos familiares que tiene cerca junto a su hermano. El lugar dónde vivían sus padres era un rancho grande, con dos inmensas granjas, una a cada lado de la casa principal, dónde criaban chanchos, gallinas y otros animales, además de muchos árboles frutales, que estaban plantados en dos corridas que parecían interminables a cada lado de la casa principal y un invernadero donde tenía legumbres, papas y otras verduras y hortalizas, ubicado detrás de la primera granja.
—Cómo estás Ma. —Saludó fríamente Mark a su madre, que regaba las flores del antejardin.
—Bien bien hijo, gracias —respondió ella, sin mover un músculo de su cara
—¿Y papá dónde está? —preguntó
—Ya viene ya, está ordeñando unas vacas por ahí —contestó su mamá.
—¿Llegó el resto de la gente? —preguntó interesado
—Si, están todos adentro —contó sin mucho entusiasmo mamá.
Después de dos minutosx apareció su padre Peter Lewis un hombre fornido, alto de cabellera muy blanca y un semblante muy rígido, andaba con una jardinera del mismo material que los jeans, que le quedaba un poco grande, porque había adelgazado un poco en este último tiempo.
—Que tal hijo, pensé que no ibas a venir... —Lo saludó el papá, de manera mucho más frío que su madre.
—No papá, yo dije que iba a venir y bueno, acá estoy —respondió serio—. Al fin y al cabo son mis padres y siempre lo serán —agregó
—Que bueno, me alegro que pienses así hijo,creo que ya es hora de dejar el pasado atrás y olvidar las rencillas tontas que tenemos —lo animó, mientras dejaba los baldes con leche en el piso—. Pero pasemos, pasemos para adentro. —Lo invitó.
Así los tres caminaron hacia dentro de la casa, dónde otros familiares los esperaban para comer. En el comedor estaba Tim, su esposa, sus hijos pequeños, su Tío Vince junto a su esposa.
—Mi Hermano menor ¿Cómo estás? —Lo saludó Mark a Tim su hermano menor, que le ganaba por tres año
—Bien, gracias hermano, me alegra verte —lo abrazó Tim—. Hace mucho no sabía de ti, ni siquiera me llamas —le reclamó.
—Perdón, he tenido mucho trabajo, por eso no te había llamado —fue la excusa que dió.
Y así fue saludando a Myriam, la esposa de Tim, que llevaba un vestido floreado y un sombrero con una flor en el medio, sus sobrinos pequeños Ralph de un año y medio,que era muy inquieto a pesar que recién estaba aprendiendo a caminar y Gloria su sobrina de seis años que vestía un vestido largo rosado y al sonreír se le notaba que le faltaban dos dientes. De pronto de la cocina alguien se asomó, una figura fornida, muy parecida al de su papá con bigotes negros y unos pantalones anchos y una camisa floreada, una figura que, para su sorpresa, papá habia invitado para lograr la ansiada "reconciliación."
—Papá, que hace este tipo aquí —se puso furioso Mark.
—Más respeto Mark, él es tu tío —respondió el papá.
—Pero el es un abusador, ¿Acaso no recuerdan lo que me hizo cuándo tenía siete años? —vociferó enrabiado.
—Eso solo ocurrió en tu imaginación hijo, solo lo hiciste para buscar nuestra atención —respondió el padre, ya perdiendo la paciencia
El tío Adam, que era mayor que el papá de Mark por tres años notó la molestia de Mark, pero sabía que esta era la oportunidad perfecta para que su sobrino se saque de la cabeza esa idea de la mente, así que, sin perder la esperanza intentó razonar con él.
Editado: 28.02.2026