—Pregunté que está pasando aquí —volvió a repetir el papá de Mark, perdiendo la paciencia.
El tío Adam soltó al pequeño Mark, que corrió a los brazos de su padre muy compungido, los ojos del hermano de Adam lanzaba llamaradas de fuego, lo que había visto era suficiente para saber que lo que hacían no era nada bueno.
—Nada Henry yo... sólo nos divertiamos un poco ¿Verdad Mark? —respondió nervioso su tío
—Papá este hombre es malo, trató de abusar sexualmente de mi. —Se puso detrás de su padre mirando con odio a su tío.
—Noooo.. co... como dices eso hijo, yo no sería capaz de cometer tremenda atrocidad —respondió nervioso el tío Adam.
—¡Eres un maldito! —vociferó enardecido de furia.
Henry explotó en furia, soltó a su hijo y se abalanzó sobre su hermano para ahorcarlo con fuerza, hasta que ambos cayeron al suelo; una cosa es que sea su sangre pero otra muy distinta es que se aproveche de eso para hacerle cosas horribles a su propio hijo.
—¡Sueltame! ¡aghh! ¡me estás ahorcas! ¡Te juro... que no fue así! —Rogaba clemencia muy abrumado Adam a Henry.
—Sueltalo Henry por favor, no le hagas daño —le pidió su esposa, que decidió salir de la cocina y entró en ese momento al comedor al ver lo sucedido.
—Martha ¿Es cierto lo que dijo Mark sobre él? ¡Dime por favor! —inquirió desesperado.
—Si, es cierto, yo estuve mirando y Adam intentó abusar de nuestro pequeño Mark —dijo angustiada Martha—. El me contó que su tío había intentado abusar de él y me pidió que me quede en casa porque no se sentía seguro al quedarse solo con Adam —relató los hechos Martha.
—Debería matarte maldito, porqué diantres lo hiciste dime ¿porqué?? —le gritaba enfurecido, mientras lo agarraba con fuerza del pecho.
Mark no pudo contener más la pena, la rabia, esos recuerdos de los abusos de su tío y se largó a llorar en los brazos de su madre.
—Tranquilo hijo, ya pasó, ahora todo va a estar bien —lo consoló la mamá.
—Martha, llama a la policía para que se lleven preso a mi hermano —le ordenó el papá muy decidido.
Martha se fue, llevándose a Mark junto a ella, para llamar a la policia y, luego de hacer la llamada, abrazó con fuerzas a Mark para tranquilizarlo.
—¿Estás bien hijo? —le preguntó
—Si ma ahora ya estoy mejor... gracias por creerme. —La volvió a abrazar.
—Mi pequeño Mark, por supuesto que te tenía que creer, eres mi hijo. —lo acarició tiernamente
Mark simplemente la miró y una lágrima rodó por su mejilla, una mezcla de pena por lo que había pasado, pero alegría por que tenía el apoyo de sus padres, por prinera vez en mucho tiempo pudo sentir el cariño sincero de su madre. Mientas, en el comedor, Henry y Adam seguian con la discusión.
—Pero hermano no puedes hacerme esto, soy tu sangre, no puedes mandarme preso. —Le rogaba Adam.
—Tu ya no eres mi hermano, desde hoy dejaste de ser mi hermano, haz roto todo respeto por la familia y haz deshonrado nuestro nombre —le enrostró Henry.
Después de unos minutos un carro policial llega hasta la casa de los Lewis, para llevarse a su tío Adam, quien trataba de hacerlos razonar para librarse de su implacable destino, pero Hemry Lewis se mantuvo firme en su decisión.
—Hijo, será mejor que te vayas a tu pieza a descansar, ha sido una situación dificil para todos, pero especialmente ha sido complicado para ti —le aconsejó su padre.
—Si padre —obedeció—. Y muchas gracias por protegerme del tío Adam. —le agradeció.
—De nada hijo, para eso está tu padre. —Le sonrió.
Mark subió al segundo piso y ya en su pieza adornada con papel mural blanco con triángulos negros, y con el escritorio color azul, con una lámpara del mismo tono, y al lado su colección de autitos de juguete, y un videojuego de bolsillo que usaba en sus ratos libres; todo estaba tal cómo muy bien recordaba. Mark se tiró en su cama tan suave y cómoda dónde, esta vez, podrá dormir más tranquilo.
—Dave, debo llamar a Dave, casi lo olvidaba —recordó Mark.
—Contesta, contesta.. si Dave que tal.. si todo salió bien, ven a mi casa para que volvamos al 2016 —le pidió.
Mientras Dave llegaba, Mark empezó a mirar las fotos que tenía en su escritorio junto a sus padres, hermano y tios, además de revisar sus cuadernos de la escuela, hasta que un ruido lo interrumpió
—Mark ya baja, debemos irnos —le habló en voz baja Dave, que además de eso le tiró una piedra pequeña en la ventana de su pieza, para llamar su atención.
—Bien hora de volver a casa... —murmuró conforme.
Mark tomó uno de sus juguetes de la infancia y bajó hasta el primer piso, sin embargo se quedó en la mitad de la escalera, ya que en él comedor estaban sus padres y algunos vecinos conversando de lo sucedido.
—Mis papas aún están en el comedor, tendré que salir por la cocina —pensó para si mismo.
Así, bajando lentamente la otra mitad de las escaleras, se dirigió raudo a la cocina, sin hacer mucho ruido, abrió la puerta y salió al patio de atrás.
—¿Y este muro? Uff, no recordaba que este muro era tan alto, ni modo tendré que saltarlo —exclamó apenas perceptible, para que nadie lo escuchase.
Mientras, al otro lado Dave miraba nervioso y desesperado el reloj, preocupado por la demora de Mark, la idea es irse lo más rápido posible para no cambiar el pasado más de lo que ya lo habían hecho.
—Vamos, vamos, porque se demora tanto.. debemos volver —murmuraba entre dientes.
De repente su teléfono volvió a sonar, era Mark que lo llamaba nuevamente, para contarle de un pequeño gran problema en el camino.
—Aló Dave escucha, estoy en el muro de la cocina es demasiado alto no lo puedo pasar con este cuerpo de siete años, debes venir para acá —le pidió.
Raudamente Dave saltó a duras penas el muro y cayó cómo saco de papas al otro lado, dónde Mark lo esperaba burlesco.
—Mira lo que tengo que hacer por ti, ya no estoy en edad para estas cosas sabes —se quejó un adolorido Dave.
Editado: 15.03.2026