Viaje al pasado: el futuro no será el mismo

Viejos problemas del pasado

El humo se disipó, ya no había huellas de Dave y Mark había quedado atrapado en 1992 y lo peor de todo es que tenía que darle una explicación más o menos lógica a su progenitor de lo que estaba sucediendo. El papá miraba a su hijo, intentando creer que lo que acaba de ver fue solo parte de su imaginación.

—Dime quien era ese tipo y adónde te iba a llevar —preguntó inquieto Henry.

—No se Pa, yo solo vi una luz muy fuerte y bajé y él me dijo algo que tenía ir con él —respondió Mark temeroso.

—Si nosotros también vimos ese reflejo y por eso salí inmediatamente —comentó con los ojos mirando hacía él cielo, tratando de entender cómo ese hombre había desaparecido—. Aparecí justo a tiempo para evitar que te lleve. —Respiró más alicaído.

—Si pa, me salvaste —tuvo que mentirle.

—Bien hijo, será mejor que vayas a dormir por que mañana tienes que ir al colegio —le pidió a Mark.

Una gota de sudor bajó por su espalda, para él quedarse un día más era muy riesgoso por el asunto de los sucesos que venían y el riesgo de cambiarlos. Subió rápidamente a su cuarto, se encerró con llave, se tiró en la cama tratando de hallar alguna manera para salir de 1992 y volver a ser el de siempre.

—No puede ser, no puede ser, tengo que salir de aquí que hago... —intentaba pensar en algo que le sirviera para salir definitivamente de ahí—. El temporizador que me dio Dave, tal vez me sirva para volver al presente —recordó aliviado.

Asi es que lo saco de su bolsillo y empezó a girarlo, observándolo desde todos los ángulos, tratando de entender cómo funcionaba. Dave le había dado las instrucciones de uso, pero con lo ocurrido y los nervios de poder huir se le había olvidado como prenderlo y crear un portal.

—Mark me dijo que ésta cosa tenia un botón de encendido... como demonios funcionaba esto. —Empezó a apretar loa botones con desesperación—. Maldición Dave, ahora que te necesito no estas —se quejó enojado.

—¿Pasa algo malo hijo? —preguntó su mamá, golpeando la puerta.

—No mamá esta... todo bien —respondió, tirando el creador de portales por debajo de la cama para ir a abrirle la puerta a su madre.

Ella entró a la pieza para conversar con el sobre lo sucedido hoy, más que nada para darle su apoyo en todo esto que venía que no va a hacer fácil, pensando que vendrían las acusaciones contra su tío Adam.

—Hijo, quiero que sepas que tienes todo nuestro apoyo y que puedes confiar en nosotros para contarnos lo que quieras, todo lo que te pase tienes de decírnoslo. —Le tomó la mano con ternura su madre.

—Lo sé mamá y muchas gracias —le respondió Mark, mirandola con ternura y con un gran nudo en la garganta.

—Ahora duérmase, hoy ha sido un día largo y ajetreado, debes estar cansado. —Lo arropó su mamá—. Mañana tienes que levantarte temprano para ir a clases, asi que duermase —le recordó.

Mark palideció, pensar que tenía que vivir un dia de clases en el colegio San Andrew College, dónde tuvo que enfrentar a abusones y profesores crueles era un gran martirio para él. De pronto respiró aliviado al saber que tenía el condensador del tiempo y que pronto estaría en su departamento en New York. Lo sacó de debajo de la cama, y nuevamente trató de hacerlo funcionar, pero los botones no respondían.

—Ese tonto de Dave parece que no le puso el motor a esta cosa, es un grandisimo idiota —se quejó enfurecido.

Y así resignado se durmió convencido de que estaría un buen tienpo atrapado en 1992 y que mañana tendrá que revivir el infierno de ir a la primaria.

Al día siguiente Dave despertó temprano para ir a clases. Se puso su ropa de colegio y preparó su mochila cómo acostumbraba hacerlo a esa edad. Bajó al primer piso, ahí su mamá lo esperaba con el desayuno preparado: leche, cereal, pan y jugo de frutas, asi después de un contundente desayuno, se fue caminando hasta el San Andrew College que quedaba cómo a tres cuadras de su casa; lo bueno es que en el camino se encontró con su mejor amigo Jack, con quién se fue conversando mientras caminaban al colegio.

—Que tal Mark Cómo andas hoy? —le preguntó.

—Yo muy bien ¿Y tu? —respondió Mark.

—¡Excelente! Pero queria preguntarte algo: ¿Que fue eso de ayer? Tanto abrazo y tanto cariño ¿Porqué? —consultó Jack.

—Bueno... acaso no puedo demostrarte mi aprecio somos amigos; además... no me gustaria que nada malo te pase —se sinceró Mark.

—Tranquilo Mark, nada malo me pasará ¿Recuerdas? Amigos para siempre —le recordó Jack.

—Amigos para siempre Jack —respondió Mark. mirando su mejor amigo muy conmovido, tanto así que incluso le salieron algunas lágrimas de sus ojos, así que tuvo que disimular su emoción.

Después de caminar aproximadamente quince minutos llegaron al San Andrew, uno de los colegios más prestigiosos de ese condado de Estados Unidos. El colegio era un gran edificio pintado de rojo intenso con tres pisos de aulas, en la parte de abajo estaba la oficina de los directores, los inspectores, y la orientadora; había pasillos amplios y un camino de cemento aún sin terminar que daban al patio trasero dónde habían tres multicanchas dónde los niños podían jugar, y a un costado de la primera, los baños de hombres y detrás de la galeria de la segunda cancha el baño de mujeres.

—Hola Mark —Lo saludó una compañera —¿Intercambiamos colaciones hoy dia? —se le ocurrió pedirle.

—Claro, claro, porque no Jessy —le contestó, sonriendole nervioso.

Jessy Rose, compañera de curso de todo lo que fue el primer grado y también en el segundo grado. Rubia, de ojos azules muy penetrantes y una sonrisa bella que hacían relucir sus hermosos y blancos dientes.

—!Uyy si que romántico! —se burló un compañero que estaba escuchando por ahí.

—Vete Darren —le solicitó un molesto Mark.

Darren López, el matón del curso, agresivo e implacable, todos le temian por su fuerza bruta y porque era muy bueno peleando, si hasta el pobre de Mark sufrió más de alguna paliza de su parte. Este sintió un frío intenso en su cuerpo, sabia que Darren no perdonaba, si lo provocaba, era su fin.




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