Esa mañana Mark apenas pestañeaba, estaba nervioso, inquieto, el matón de su curso había amenazado con golpearlo, algo que tratando de hacer historia, siempre ocurría, pero no ese día.
—Lo único que tienes que hacer es, apenas toquen la campana, salir volando e ir rápidamente a casa —pensó Mark para si mismo.
—Mark esto te mandaron —le pasó un papel el compañero de banco de atrás.
Era un mensaje de Darren, Mark lo abrió lentamente, sabía que no era nada bueno para él.
"Te espero a la salida ahí sabrás lo que es bueno" firma Darren, decía el mensaje.
Mark empezó a temblar, sabia que no le esperaba nada bueno. Lo peor de todo es que, empezando a recordar, pudo darse cuenta que había cambiado nuevamente la historia, y como recompensa iba a recibir una paliza de su acosador favorito.
La clase de Historia pasó cómo un suspiro, más rápido de lo habitual incluso, y cada mimuto que pasaba, más le sudaban las manos al pequeño Mark. Por fin sonó el timbre que indicaba el fin de las clases, el pequeño viajero en el tiempo tomó su bolso, se despidió de la profesora y salió raudo de la sala de clases. Trató de correr hacia la entrada del colegio, sabía que esa era su única salvación, pero Darren y su amigo Ronald lo esperaban con los brazos abiertos para evitar su huída.
—¿Dónde crees que vas pequeño? De mi no podrás huir jamás —le aseguró Ronald.
—Sabia que ibas a arrancar como una gallina Lewis, pero de Darren nadie se escapa. —Se largó a reír.
Al ver la figura del matón del curso, Mark frena en seco, dio la vuelta con agilidad y empezó a huir lo más rápido que pudo escondiéndose en el baño de varones en el patio trasero del colegio.
—Me tendré que esconder aquí espero no pueda encontrarme — decidió asustado.
—Maaaark, dónde estás Maaaark —vociferaba enfurecido su perseguidor.
—Sabemos que estás por aquí —gritó el amigo de Darren.
—No te escondas porque, si te encuentro, va a ser peor —le aseguró miemtras pasaban por fuera del baño.
—Que siga de largo, que siga de largo —pedia desesperado.
De pronto un fuerte puñetazo sonó en la caseta dinde estaba escondido, acto seguido vió cuatro manos que empezaron a forzar la puerta hasta abrirla.
—Ven para acá maldito. —Lo tomó Darren.
Arrastrándolo por el suelo, Darren, con la ayuda de su amigo Ronald Friest, sacaron del baño a Mark y lo llevaron al patio trasero, a pesar de la resistencia que intentó colocar el pequeño. A pesar de los ruegos de Mark, Darren siguió su camino para, decididamente, darle una paliza que nunca olvidaría.
—Por favor, no me hagan nada. —Rogaba Mark asustado.
—No te preocupes tonto, sólo el primer golpe te dolerá —aseguró el amigo, lanzando una carcajada burlona.
—Te enseñaré a no desafiar a Darren López maldito gusano. —Lo amenazó Darren, pasándole el puño por la cara enfurecido.
De la nada una mano tomó a los dos niños y los arroja al suelo con violencia. Parece que había llegado un salvador que lo iba a proteger de las malvadas intenciones de esos dos matones.
—Dejen de molestar al chico, o yo les daré una paliza a ustedes —amenazó esa silueta que, debido al sol, Mark no podía ver claramente.
Al ver esa figura, que era más grande y fuerte que ellos y no tenían posibilidad alguna de derrotarlo, ambos niños salieron corriendo apresuradamente.
—¿Dave? ¿Eres tu? —preguntó confundido—. ¿No que habías vuelto al 2016? —Lo quedó mirando extrañado.
—Así es el mismo, me fui, pero volví a buscarte amigo —respondió—. Ahora vamos, que tenemos que volver al 2016. —Lo ayudó a ponerse de pie.
—Pensé que nunca lo dirías, me alegra que hayas venido. —Lo abrazó.
Así Dave saca el condensador y apuntó hacía el frente, formando un agujero para volver al 2016. Lo que Dave y Mark no se dieron cuenta es que Darren y su amigo escucharon la conversación, y vieron cuándo éstos volvieron al 2016.
Por fin el agujero de gusanos los lanzó a un callejon sin salida en la calle North Forest, a tres cuadras de dónde vivía Dave, así que se fueron caminando hasta allá.
—Vaya, pensé que tendría que quedarme para siempre allí,.y que esos dos me iban a dar una gran paliza —reconoció Mark ya de vuelta en el 2016.
—Cómo te iba a dejar ahí, tenía que traerte al año dónde perteneces —le respondió sonriente—. Y ¿Pudiste evitar que tu tio...? —consultó algo incómodo Dave.
—Si, lo logré, pero vivirlo nuevamente fue una experiencia muy difícil, me sentí tan vulnerable —comentó, tragando saliva con dificultad.
—Lo bueno es que tus padres estuvieron allí para ayudarte —dijo nostálgico Dave
—Si quieres te puedo ayudar a evitar que tu padre se suicide. —Se ofreció—. Quizás eso te de tranquilidad como a mi —añadió.
—¿Tu hablas de..? No, creo que.. eso.... es mejor dejarlo todo así —respondió, mirando hacía otro lado notoriamente incómodo.
Dave empezó a mirar a su alrededor, no entendía porqué su padre hizo la cobardía de suicidarse y dejar a su madre y a él solos, por otro lado no le gustaba hablar del tema porque no quería darle vueltas a algo que quizás no valía la pena analizar.
—No te gusta hablar de tu padre ¿Cierto? Bueno, es entendible, yo me sentiría igual. —Le palmoteo la espalda.
—Es difícil sabes, porque al fin y al cabo él nos abandonó —dijo entrecortado.
—Si, es triste, pero hay que ver su posición también —opinó Mark
Hubo un minuto de silencio, todo se sentía muy extraño, pero era como si Mark comprendiera lo que estaba pasando Dave, a quien, a pesar del poco tiempo que habían pasado juntos, ya le estaba empezando a tomar cariño.
—Más encima esta cosa que me diste no funcionó —le reclamó Mark, mostrándole su condensador del tiempo
—Haber dejame verlo. —lo observó detenidamente Dave—. Mmm, este es el problema —le mostró.
—¿Que le pasó? —preguntó inquieto
—¿Recuerdas cuándo viajamos por primera vez, que llegamos a la edad media? —a lo cuál Mark asintió con la cabeza—. Esa vez yo te lo saqué del bolsillo para sacarmos de la edad media y funcionó, por lo tanto tu le debes haber hecho algo que lo averió. —Lo apuntó muy serio Dave.
Editado: 04.04.2026