Viaje al pasado: el futuro no será el mismo

Las nostalgia de Mark

Esa noche Mark decidió quedarse en la casa de Dave, quién le facilitó un sofá cama para dormir. Al dia siguiente Mark estaba inquieto, pensantivo, cómo si su mente estuviera en otro mundo.

Por fin había eliminado uno de los momentos más oscuros de su vida, sin embargo, el último viaje en el tiempo lo habia llenado de nostálgia.

—Pásame una llave pequeña de la trece por favor —le solicitó Dave, que estaba reparando él temporizador que le había facilitado a Mark.

Mark sólo miraba al suelo distraído, sin responder nada, solo hacia sonar su chaqueta cuándo esta rozaba con sus manos.

—¿Que te pasa Mark, que estás tan callado? —decidió averiguar Dave—. ¿Es por lo de tu tío?

—No es sólo eso... el último viaje, ver a mi mamá joven, sonriente, ver a mi mejor amigo vivo fue... increíble —le contó.

—No entiendo ¿Acaso le pasó algo o no seguiste en contacto con tú mejor amigo después? —preguntó Dave, mientras atornillaba un pequeño perno.

—Jack murió cuándo teniamos quince años, alguien le disparó en una fiesta, fue algo espantoso —relató lo sucedido, con mucha tristeza.

—Vaya, eso si que es malo —sólo atinó a decir Dave.

—Son cosas de la vida —respondió con calma. —Creo que iré a hacerle una visita al Cementerio —se animó.

—¿Y no irás a trabajar? —se preocupó Dave.

—Luego, luego —Le gritó mientras salía raudo hacia la calle.

Sin pensarlo dos veces, Mark tomó un bus que lo dejó en el South Central Cemetery, dónde estaba enterrado su mejor amigo. Entró, cómo era día de semana no había mucha gente; el cementerio era gigantesco con hermosos mausoleos con flores de distintos colores adornando los féretro. Allí se sentó, cómo acostumbraba hacer cada vez que se cumplía un aniversario más de la muerte de su mejor amigo, a conversar con él un rato.

—Hey amigo cómo estás, vine a verte cómo cada año... te traje cigarrillos de los que te gustaban a ti. —mientras hablaba, sacó de su bolsillo un paquete de cigarros—. Sabes conocí un nuevo amigo, se llama Dave, es bueno, a veces llevados de sus ideas pero bueno... te echo de menos amigo, no sabes cómo me hace falta escuchar tu risa, tus bromas pesadas. —Empezó a llorar desconsoladamente.

—Todos lo echamos de menos Dave, era un buen tipo —le habló alguien por la espalda.

—¿Jessy? ¿Que haces tú aquí —preguntó secándose las lágrimas

—Sólo pasaba por aquí y recordé que hoy se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Jack, así que decidí pasar a verlo —explicó—. Era un buen muchacho, siempre me defendió, y yo... yo estaba ahí cuándo murió. —Se largó a llorar.

—Tranquila no fue tú culpa. —Suspiró apenado.

Mark abrazó a Jessy, mientras lloraban con la angustia qué tal vez podrían haber hecho algo para evitar que su gran amigo todavía estuviera vivo.

—Me alegra verte Mark desde hace mucho no te veia —hizo una pausa—. Cuéntame de tu vida ¿Dónde trabajas, te casaste por fin?

—No, sigo soltero, soltero... trabajo en una empresa de software en New York, tu sabes siempre me ha gustado eso ¿Y tu?¿Estás casada? ¿Trabajas?

—Si, estoy casada hace tres años, y trabajo periodista para el diario Sun, un trabajo relativamente riesgoso. —Le sonrió—. Sabes me alegra verte bien Mark—. Se acercó a él—. Tú sabes que siempre te quise mucho...

—Yoo.... yo igual... —respondió nervioso—. Mira la hora que es, debo irme a trabajar.—observó el reloj—. Un gusto haberte visto Jessy, nos vemos, cuídate. —La abrazo rápidamente y empezó a caminar.

—Tú igual Mark, tu igual —susurró Jessy. mientras veia como se alejaba.

Después de despedirse, Mark toma un taxi, se baja en el edificio de Factory & Live para llegar a su trabajo. Entró al gran departamento con más de 20 pisos dónde trabajaba, subió en ascensor hasta el piso once, entró al 1156, una oficina de 108 metros cuadrados con un pasillo al centro y por ambos lados escritorios con computadores y archivadores medianos, y estos escritorios estaban cerrados con una puerta corrediza de vidrio. Parado frente a la puerta que da a su oficina lo esperaba su jefe con cara de pocos amigos.

—Señor Lewis por fin llega, dos hora más tarde de lo que debe estar —lo recriminó.

—Perdón señor, es que tuve un problema y me atrase —se excusó.

—Últimamente parece que ha tenido bastantes problemas, sobre todo con la hora de llegada... —lo retó—. Espero que no se vuelva a repetir.

—Si señor —dijo en voz baja.

Mark respiró aliviado, por esta vez se había salvado, pero sabía que si viajaba en el tiempo iba a tener que tener cuidado de llegar a la hora a sus compromisos, sobre todo en su trabajo, o lo pueden despedir.

—Es extraño que una persona tan puntual, responsable como tú llegue tarde. ¿En que andas Mark? —preguntó curiosa Lois.

—Lo que pasa es que... hoy se cumple otro año de la muerte de mi mejor amigo —explicó—. Fui a dejarle flores al cementerio, por eso me atrasé. —Se puso rojo de vergüenza.

—¡Aahh! cuánto lo siento, de verdad no tenía idea que lo habías perdido —se conmovió Lois.

—Si fue terrible, sólo tenía quince años, echo de menos sus consejos, sus bromas —se desahogó—. Si yo hubiera ido a esa fiesta tal vez no hubiera pasado esto... —empuñó las manos furioso.

—Bueno él está descansando ahora —exclamó tratando de sonreír Lois

—Si yo hubiera evitado que eso pasara —exclamó angustiado.

Nuevamente el dolor empezó a martirizar a Mark, su amigo lo había invitado a ir a esa fiesta pero él no aceptó, pero si hubiera aceptado ir quizás todo sería muy diferente.

—No lo pudiste hacer, tendrías que volver él tiempo atrás y evitar que lo hieran, pero sabemos que eso es imposible, asi que deja de atormentarte ya —lo animó Lois.

—No lo sé... —murmuró Mark—. Bueno ¿Y tú cómo estás? —preguntó, luego de hacer una pausa

—Pues bien, muy bien, todo tranquilo, además de eso estoy de novia. —Sonrió coqueta.

—¿De novia? ¿Y quién es el afortunado? —Abrió los ojos interesado.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.