Viaje en el hoyo negro

Capitulo 4

POV Adaya

—Umm—mi hermana no quería hacerme caso pues, parece ser que estaba muy cansada y no entendía bien lo que le decía o no se daba cuenta. La muevo un poco—dejame en paz—dijo y yo la agarro por los hombros y la zarandeo fuertemente.

—Ya, despierta—le digo desesperada y ella termina abriendo los ojos al escucharme hablar otra vez.

—¿Hermana?, ¿qué pasa?—se levanta de la cama y veo moverse una de las chicas mejor dicho Roxana.

—No tenemos tiempo que perder, vámonos ahora antes de que las cosas empeoren—la tomo de la mano y empiezo a caminar hacia donde lo que creo podría ser una salida.

Cuando veo que estamos dando vueltas en el mismo sitio y no salimos, mi hermana se para abruptamente—¿qué sucede Alejandra?

—¡Estamos pérdidas!, ¡¿qué no ves?!

—Shus, que podrían oírte—de pronto escuchamos pisadas—rayos, ¡rápido escondete!—nos ponemos detrás de una columna agachadas en el suelo frío.

—¿Segura que las viste a las dos venir por aquí?—echo un vistazo para ver quién hablaba y ví a Quelal con unos guardias y a ¿Roxana?—no me digas que ella...

—¡Sí!, las escuché hablar que no tenían tiempo que perder y que tenían que irse—rayos.

—¡Hermana!—veo a uno de los guardias venir del lado de Alejandra.

—¡Están aquí!—vociferó él.

—¡Corre!—le digo a mi hermana y yo corro sin mirar atrás y me voy no se a dónde pues, terminé afuera sí pero, era como un patio y yo al ver una persona con oficiales parado me oculté detrás de lo que parecía ser una vasija grande y miro para todos lados y veo que Alejandra venía ahí corriendo y se tropieza y cae de bruces.

—¡Hermana!, ¡no, suélteme!—un oficial la agarro y ella había comenzado a gritar y él personaje venía caminando hacía mí donde había sillas cerca y él me ve.

—Oh, ¿qué debo hacer ahora?. YAHWEH(Dios) ayúdame—dije en mis adentros.

—Tu...

—Por favor, ayúdeme. Se lo suplico, déjeme esconderme aquí hasta que ellos se vayan, por favor...—estaba apunto de llorar y él se voltea hacía los oficiales diciéndoles algo por lo bajo.

Uno de ellos va y habla con el que atrapó a Alejandra y a ella la llevan adentro y yo no sabía que hacer frente a este hombre que no sabía quien era—¿y si me lleva a la horca?—pensé de pronto—o cortan mi cabeza—me levanto de dónde estaba y me acerco un poco al hombre para ver si él podía ayudarnos a salir de este lugar.

Uno de los guardias que estaba junto a él al verme saca su espada—no, espera. Veremos qué va a hacer—dijo el hombre que en este momento es que lo veo mejor y noto lo guapo que es. Cabello rubio y piel blanca de estatura un metro 80, con barba algo que me atraía mucho de los hombres y sus ojos, sus ojos brillaban esa noche y él me miraba de forma seria.

—Yo, eh...—empecé a ponerme nerviosa y no sabía que decirle exactamente.

—¿Te quedaste sin palabras?—sigue mirándome de esa forma, seria como si estuviera aburrido de todo.

—Yo...

—Puedes sentarte aquí a mi lado si gustas. Una compañía femenina no cae nada mal en este momento—dice y él me ve titubear—es una orden así que, siéntese sino quiere que la delate—le hago caso y pienso en como darme a explicar delante de él sobre la situación con mi hermana y conmigo.

Me giro hacía él para hablarle—yo...mi hermana...

—Yo, yo. ¿No sabe decir otra cosa?—me pregunta y yo miro al suelo avergonzada de que mire fijamente o de estar haciendo el ridículo—dígame, ¿de dónde es y como se llama?

Levanto la vista hacía él—me llamo Adaya y soy...de un país...—rayos, no se que decir y él cruza los brazos poniéndome algo nerviosa—¡soy de otro país!—ya, por fin, dije algo.

—¿Cómo se llama ese país?—¿por qué me pregunta eso?, ¿es qué va a delatarme?

No puedo mentir—República Dominicana—rayos, estoy muerta.

—Jamás había escuchado ese país. ¿Acaso eres una espía de los Asirios?

—¡Ah!, ¡claro que no!—dije sin más y él se me acerca peligrosamente demasiado.

—¿Entonces?

—¿E-entonces qué?—retrocede y se pone de pie y empieza ha hablar algo con él guardia—¡Oiga!, no soy una espía. Yo vine a parar aquí porque...no lo sé aún pero, sucedió donde vivíamos mi hermana y yo un terremoto y caímos en un hoyo y terminamos aquí. Nosotras dos no pertenecemos a este tiempo. Pero, yo y ella, no somos espías. Se lo prometo. Yo no soy de mentir para nada, no haría eso a mi señor. Puede notar nuestro acento, no somos de aquí...—él se voltea hacía mí y se me acerca.

—Eso lo tengo muy claro, una mujer de piel blanca es raro encontrarla por aquí—pasa uno de sus dedos por mi cuello y me pongo nerviosa y me hecho para atrás—eres una de las vírgenes traídas de Susa, ¿verdad?

—¿Susa?

—¿No lo sabes?, está es la capital de Persia. Ya deja de fingir. ¿Por qué querían escapar tu y tu hermana?, dime.

—Eh, porque nosotras no somos de este tiempo y...—hasta yo me doy cuenta que me escucho ridícula.

—¡Basta!, lleven la a sus aposentos—¡No!

Me agarran de los brazos y prácticamente me llevaban a arrastras—¡oiga!, ¡no es mentira!. ¡Oiga!, esperen—intento detener que me arrastren pero, ellos eran más fuertes que yo—¿y ahora que vamos a hacer Dios mío?—pensé mientras me llevaban como un saco de papás.



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En el texto hay: viajeeneltiempo, rey, rey cruel

Editado: 18.07.2026

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