Vida Abundante.

El intento de muerte.

El dibujo de la playa con flores esparcidas sobre el agua, llamó poderosamente la atención de los tres.

El padre miró a Bea -Usted cree que haya decidido hacerlo en la playa?- ella entendió de inmediato. Asintió.

El tomó rápidamente su teléfono y comenzó por llamar a la policía y a Miguel,su amigo de protección civil.

También llamo a Susana, una compañera y amiga del trabajo que estaba organizando un grupo de búsqueda.

La policía dijo que comenzarían por buscar en distintos tramos de la playa. El hombre, visiblemente perturbado,le pidió a su hija que se quedase en casa con Bea y esperasen noticias

-No papá!,no puedo quedarme aquí sin hacer nada! Todos debemos ir a buscarlo!

Alguien abrió la puerta y todos se fueron al recibidor,era Arturo,el esposo de Maritza.

-Iremos a buscarlo a la playa,padre,usted llévese a Bea, busquen por el lado de las escolleras,yo y Arturo buscaremos por el rumbo de los hoteles.-

-No olviden dar señales de la ropa cuando pregunten por él- dijo Arturo.

Maritza asintió y todos salieron de la casa para buscar desesperadamente al chico.

Mientras iban,Bea le envió un mensaje a Teresa pidiéndole que porfavor orase por el joven, que estaba perdido. Teresa respondió que lo haría de inmediato.

"Dios santo,no permitas que le pase algo" "Que podamos encontrarlo pronto".

Beatriz recordaba haber orado solo dos veces en su vida,la primera, cuando Santiago la estaba golpeando y la segunda en ese momento.

Gerardo observó el cuerpo de su hijo,en la arena,inerte. También escuchó a Bea suplicar unas oraciones."Dios por favor no te lo lleves","Permite que viva, porfavor Dios!, porfavor!"

El paramédico estaba haciendo resucitación. Gerardo cayó de rodillas en la arena frente a su hijo.

Todo parecía suceder en cámara lenta, Bea a un costado de su hijo sosteniendo su mano blanca, mojada y fría. Ella estaba llorando. El no atinaba a hacer absolutamente nada.

Vió a otro paramédico hacerle señas y unos brazos fuertes lo retiraron de su hijo por detrás. Lo acomodaron en una camilla y lo subieron a la ambulancia, mientras otra mujer tomaba el turno para seguir comprimiendo el pecho de su hijo y darle respiración de boca a boca.

Su amigo paramédico estaba a su lado,le palmeo la espalda. No fue hasta que escuchó la voz de Bea que atinó a reaccionar.

-Doctor hay que irnos al hospital!-

-Que.. que hospital?-logro balbucear.

-Al hospital militar Gerardo!- gritó su amigo alzando la voz y extendiendo las manos para pedir las llaves del Jeep.

Gerardo le entregó las llaves a Manuel y él los llevó hasta el hospital, detrás de la ambulancia.

Beatriz estaba fuera de la habitación de hospital, justo en la entrada, mientras observaba a Maritza y a su padre al lado de la cama del joven.

El muchacho estaba a salvo. Los paramédicos y los médicos habían logrado salvarle la vida. Bea estaba tan agradecida con Dios por escuchar las oraciones. Fue por ese incidente que anuado a su propio intento de suicidio del cual también había sido milagrosamente rescatada que la creencia en un Dios Todopoderoso se afirmó en su mente y en su interior.

El muchacho estaba débil, pero estaba vivo.

En cuanto lo trataron y estuvo estable, lo dieron de alta y lo llevaron a casa,con todo cuidado.

Maritza se quedó en casa de su padre por algunos días para cuidar y acompañar a su hermano menor.

Revoloteando constantemente y delicadamente a su alrededor , ofreciendo comida, cuidados y compañía.

En cuanto hubo de regresar a su casa con su marido,le encargó encarecidamente a Bea que cuidase de él y lo vigilase.

-Porfavor Bea,vigilalo. No permitas que esté solo un momento -

-Ya basta Mari,esque no siquiera podré ir al baño solo?,puedo escuchar todo lo que dices hasta aquí -

Maritza fue hasta la puerta de la habitación del muchacho.- no hagas "eso" de nuevo -

-No lo haré - el chico miró la sábana con que se cubría el cuerpo evitando así mirar a su hermana.

-Si lo intentas de nuevo y lo logras...nos vas a desvivir a mí y a papá -

-Porfavor Mari,ya déjame en paz - dijo suavemente que apenas se escuchó.

Ella lo miró -Estaras bien?

-Estoy bien,de verdad -sonrio un poco.

Ella dudó. -Tal vez sea mejor que me quede.-

-Porfavor Mari,ya vete me pones de los nervios - dijo irritado y alzando la voz.

-Esta bien, está bien,me voy. Haz caso a Bea, okey?-

-Si,si.-

Maritza se fue intranquila, pero se fue.

Lamento no estar actualizando tan seguido. Espero poder actualizar por lo menos un capítulo por semana.

Hoy estoy triste. Mis dientes y muelas por lo menos dos están infectadas. Detesto ir al dentista. He estado varias veces en un hospital y sinceramente tengo una experiencia traumática.

Mañana será otro día.Mañana será otro día primero Dios. Gracias por leer🤗.




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