Vida Abundante.

El intento de vivir.

Estaba anocheciendo. Bea cerró las cortinas de la habitación del chico.

-Quieres alguna otra cosa Gera?-

-No Bea, estoy bien -

Ella titubeó,no sabía que más hacer por él. Tenía un miedo horrible a dejarlo solo. Miedo de encontrarlo muerto.

Miró la mesita a un lado de la cama,un pequeño librero contenía algunos libros.

-Te molesta si te leo?-

-No, solo hazlo en voz bajita - Gera cerró los ojos. Bea tomó un libro sobre tiburones que estaba en el librero.

Gerardo la miró.-Ese no -

Miró el librero.- el rojo,ese que se llama:La luz de la gran espada que sale de la boca del guerrero Gran Corazón -

-Gran Corazón?- Bea nunca había leído un libro con un título tan largo. Era un manga, pero ella no lo sabía,no aún. Ella abrió el libro y era raro. Intentó encontrarle sentido. Ers un libro diferente,muy diferente -

-Es un manga Bea, se Lee de derecha a izquierda -

-Okey- dijo algo perpleja.-muy bien sonrió sintiéndose un poco tonta -ahora comienzo -

Se aclaró la garganta.

-El guerrero sintió la sangre brotar de su costado entre sus dedos,se sostuvo con la mano en un quicio de una puerta. El paisaje estaba sombrío, la casa abandonada.sentia que la vida se le escapaba,estaba herido de muerte, su vestido,antes blanco, brillante y magestuoso,estaba roto,hecho girones en algunas partes y manchado de sangre,su propia sangre.Sintio que se le estaba escapando la vida , herido de muerte pero no vencido. No. No vencido.

Gerardo padre,estaba de pie en su habitación mirando la cama. Tal vez tendría unos cinco o seis años con ella. Después de lo sucedido con su hijo, había decidido cambiar los muebles de la habitación tanto de Gera como de la suya propia.

Beatriz estaba haciendo la comida cuando escuchó la voz de su jefe llamándola con urgencia.-Bea!-

Ella vino prontamente hasta la habitación.-Digame doctor-

-Haga el favor de decirle a Gera que nos vamos de compras a la mueblería y usted nos va a acompañar -

-No van a comer primero?,la comida casi está lista -

El hombre lo pensó un momento -Si, comeremos antes de salir - volvió a mirarla - y hágame favor de no llamarme "doctor ", Gerardo o señor como guste-

Ella asintió -Si señor -Gerardo la miró y suspiró mientras ella salía de la habitación.A veces era bastante brusco,le molestaría eso a Bea? Sin duda alguna debería ser más amable, ella estaba haciendo un buen trabajo. Durante la gran crisis con su hijo, ella había permanecido junto a ellos, haciendo todo lo que podía por Gera, por la familia.

Encontraría una manera de mostrarle su aprecio por ello.

En la mueblería Bea se sintió cohibida. No quería estar ahí,se sintió incómoda. No porque no le gustase ir de tiendas, sino porque no le gustaba anhelar lo que no podía tener en ese momento.

Beatriz necesitaba muebles con urgencia. Seguía durmiendo en el piso sobre la colchoneta que doña Eva le había prestado el año pasado. No tenía sillas,ni mesas, no tenía cama ni colchón. Le hacían falta muebles.

Echó una tímida mirada aquí y allá admirando los colchones o las bases y los respaldos de las camas. Las mesitas para lámparas,las sábanas y edredones. Pero los precios eran altísimos para ella. No. No tenía por el momento, dinero para permitirse una buena cama o por lo menos un buen colchón. Punto y aparte,estaba ahorrando, ahorrando para comprarse una casa.Podía ser que fuese muy ambiciosa o tal vez soñadora, pero estaba ahorrando poco a poco.

Sabía que iba a pasar mucho tiempo,antes de ahorrar lo suficiente para comprarse una casita,por lo menos una casa de Infonavit.

Aveces se desanimaba pensando que tal vez nunca lo lograría, pero tenía salud y trabajo, gracias a Dios,si perseveraba,estaba segura de lograrlo.

Tal vez, talvez debería comprarse un buen colchón por lo menos. Tal vez si o tal vez no,se dijo mentalmente indecisa.

Entre tanto,más adelante de ella,padre e hijo estaban eligiendo muebles y discordando o concordando respecto a los estilos y materiales. Y cuando la duda o el desacuerdo era bastante, iban hasta ella a pedir su opinión.

Por fin, luego de varias horas, ambos eligieron cada uno los respectivos muebles para sus habitaciones.

Entonces el padre dijo que contratarían a alguien para pintar las habitaciones.

Tal vez ayudaría un poco a deshacerse de los recuerdos, algunos bastante amargos, cambio de ambiente y muebles nuevos. Solo tal vez.




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