Vida o realidad

¿Y AHORA QUÉ?

Cuando llegamos Alejandro me pidió que me quedará en la patrulla por si algo pasaba, pero no sabía si podía aguantar esa intriga, la preocupación si ella estaba bien...

-???: Están acá, menos mal ya se fueron

—Alejandro: Buenas noches caballero, necesitamos entrar a desviar está fábrica, somos de parte de la policia, prodigan muchachos — Alejandro hizo una señal para que los demás policías entrarán a hacer la búsqueda.

No pasó más de 15 minutos cuando respondieron al radio del guarda de seguridad, la misma voz que me habló a mi por el celular de Andrea.

—???: Llegamos a nuestro otro destino, sigue ahí la policía?

Yo lo escuché claramente, y Alejandro igual, el sujeto intentó huir, pero Alejandro fue más veloz.

—Alejandro: Queda arrestado, es usted un sospechoso de este caso, por intentar huir tendrá que dar explicaciones en juicio.

Esperaron 10 minutos más y desocuparon la fábrica, no encontraron pruebas y sólo era esperar a que confesaran los 4 guardas de seguridad que se encontraban en la fábrica.

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RELATO DE ANDREA.

Hacía frío, y la cadena que tenía en mi tobillo era incómoda, me sentía como un perro privado de su libertad, en cuestión de minutos escuché que la puerta se abrió, era un hombre.

—???: Y entonces princesa, aún te sientes perdida? Hacía donde ibas tan sola?

—Andrea: Quien eres tú y porque me tienen aquí?

—???: Me llamo.... Ummm... no sé, como me quieras llamar... — sólo sonreía, era una sonrisa mala— mira sólo venía a decirte que está noche vas a morir, porque eres muy soplona, no tenía que decir nada a la Policía, y ya nos están pisando los talones, sólo por tu culpa.

—Andrea: Pero ustedes tienen a mi hermana, y no sé bajo de que amenaza la tienen, porque la conozco, ella intentaría escapar, ella es lo único que me queda, ustedes mataron al resto de mi familia, mi bebé murió al igual que mi comprometido, no voy a descansar hasta recuperar a mi hermana, la amo y no la voy a dejar, lo voy a intentar así sea lo último que haga — no pude aguantar, se me escaparon algunas lágrimas, y empecé a perder el aliento—

—???: Jajajajaja que ridícula te vez, nosotros no tenemos a tu hermana bajo amenaza, creo que nunca conociste bien a tu hermana, ella ya no es una niña, ella ya sabe lo que hace, lo que dice y lo que piensa... Ella...

Lo interrumpe una voz tras la puerta, casi no podía reconocerla, era como si tuviera una pañoleta en el rostro que impidiera el reconocimiento de la voz.

—???: Nunca debiste buscarme, olvídate de mí, no traigo nada bueno a tu vida

—Andrea: Hermana, eres tú? No digas nada de eso, te amo, eres lo único que me queda, vuelve conmigo, empezaremos de cero, otra vida, en otro lugar, todo será diferente.

Intenté levantarme, salir y verla, pero al intentar dar el primer paso, la cadena me lo impidió, tropece y caí al piso, sólo pude ver la sombra de ella al retirarse de ahí.

—Andrea: Hermana!!! Vuelve!!! A donde vas?!?! No entiendo nada de lo que pasa!!!

—???: Yo de ti no confío en nadie, Mírate, das pena...

Sólo lloraba, no sabía si era mi fin, porque mi hermana decía cosas así?

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EN EL DESPACHO JUDICIAL.

—Alejandro: Bueno, usted es el señor Federico Aguilar, cuéntenos, que relajación tiene usted con el personaje que tiene secuestrada a  la señorita Camila Andrea Villada Cifuentes? —le pasa una.foto de Andrea—

—Federico: Tengo derecho a un abogado.

—Alejandro: Tiene manera de pagar uno?

—Federico: No, aún no está hecha la masacre, aún no me pagan.

— Alejandro: Cuál masacre?

—Federico: — se acerca a Alejandro— ya le dije, tengo derecho a un abogado.

—Alejandro: Si, el Tribunal de justicia le otorgará un abogado de oficio.

Alejandro salió, en su cara se veían la preocupacion, no quise preguntar nada, no quería estresarlo, pero lo que me dijo me congeló la sangre.

— Alejandro: Habló algo sobre una masacre...

Quizás estaba pensando en voz alta, un pensamiento para él, pero yo estaba cerca, fue inevitable no escucharlo...

—Yuli: ¡Qué dices? Crees que la van a matar?

— Alejandro: Calma, perdona, no debiste escuchar eso...

—Yuli: Lo que acabas de decir es horrible, que tal que eso sea cierto? Mi amiga corre peligro, y estamos acá sin saber dónde están, como lo vamos a encontrar, ella...

Él me interrumpe de un grito, lo entendía, lo había angustiado más de lo que estaba.

—Alejandro: Ya calmante te he dicho!!!  Me estás volviendo loco!!! Déjame hacer mi trabajo, ¡Sí?

Dicho eso, se alejó, me quedé en shock y he he un vistazo a la sala donde estaba el sospechoso, estaba hablando con el abogado de oficio.

Era cierto, yo no podía hacer nada, así que me fui a la calle, a tomar algo de aire fresco, había una cafetería que atendía las 24 horas, y fui allá.

Me senté y visualice que en la mesa del fondo estaba Alejandro, el no estaba tomando nada, así que le pregunté a la mesera si él había pedido algo, y su respuesta era que no, pedi dos cafés, y cuando me los llevaron me dirigí a su mesa y le ofrecí un café.

—Yuli: Emmm Hola... — el me miro de forma seria, y no me contestó— no sé si quieres que me siente contigo, pero no importa lo haré de todos modos, porque te traje un café — él lo tomó y sólo dijo, "gracias"— en serio, perdona no quería que te angustiaras de más, pero debes entender que me preocupa lo que le pueda pasar a mi amiga.

Él se quedó en silencio por un momento, eso me hacía sentir pésimo, me sentía la peor persona del mundo, y me dieron muchas ganas de llorar, así que me levanté sólo diciendo un débil "perdon", me dirigí a pagar lo que debía y salí de la cafetería.

No sabía a donde ir, no quería ir a casa, sabía que no iba a poder dormir, y no sabía en donde buscar a Andrea, tenía mucha impotencia, no aguante tanto y me puse a llorar, caminaba hacia ningún lado, ni siquiera sentía frío, tenía "calor" de la misma rabia que sentía, eran sentimientos encontrados.




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