Vidas en espejo. El lugar que alguien dejó

Capítulo 3

Al salir del baño, Mariam siente esa misma presión en el pecho.
No necesita buscarlo.

Está allí.

Apoyado contra una de las columnas, con la misma quietud que había notado antes, Matthew observa el movimiento del evento como si no le perteneciera. Su presencia vuelve a sentirse ajena al lugar, incómoda.

Mariam reduce el paso sin darse cuenta.

A unos metros de él, el otro hombre permanece de espaldas. No se parecen, pero hay algo en la forma en que ocupan el espacio que los vincula. No están juntos. Tampoco separados del todo.

Matthew gira apenas el rostro.

Sus ojos se encuentran otra vez.

No hay sorpresa en su expresión.
Hay reconocimiento.

Y algo más.
Algo que Mariam no sabe nombrar, pero que no se siente nuevo.

El hombre de cabello oscuro se mueve entonces, cruzando la plaza en dirección contraria. Matthew no lo sigue con la mirada, pero su mandíbula se tensa, apenas.

Es suficiente.

Sam vuelve a tirar de su brazo y el instante se rompe.

Cuando Mariam mira de nuevo, no hay nadie apoyado en la columna.

Solo queda la sensación persistente de haber interrumpido algo que venía de antes.




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