—Mi abuela, Rita, veía cosas como fantasmas, espíritus, al menos eso dicen mis tíos, mi mamá. Desde entonces tuve curiosidad por esas actividades. Eso me llevó a crear mi página de internet para publicar relatos, sucesos, que ha vivido esta ciudad —agregó para romper el breve silencio que se había creado entre ellos.
—Entiendo. Yo no creía en eso, chico —hizo una pausa—. Pero en ese lugar… me dio una lección. Y lo que sucedió allí, no lo he podido borrar de aquí —señaló su cabeza.
—¿Me puede contar? —el joven se acomodó en el sofá, su curiosidad estaba aumentando.
Ya no quería perder más tiempo y deseaba sacar lo que a nadie le había contado, siempre fue evasivo con los reporteros y psicólogos.
—El autobús venía del Puerto, era el último de las 6:30 pm. En el autobús, venía el chofer, cuatro mujeres y cinco hombres más, incluyéndome. Todos estaban distraídos con sus celulares, yo estaba sentado al final de los asientos mirando hacia mi ventana. El autobús comenzó a sacudirse bruscamente y nadie sabía por qué. Supongo que todos se habían quedado dormidos como yo, al despertar miré por mi ventana y el autobús ya estaba dentro del zacate. El conductor gritaba que nos sujetáramos de donde sea. Minutos después, el autobús se estampó con un árbol enorme.
Valentino hizo un breve silencio, como si haya sentido de nuevo la sacudida y el choque brusco del autobús.
—¿Qué paso después? —preguntó el joven. Esa era su primera entrevista con un sobreviviente de un suceso extraño. Todas sus fuentes fueron de investigación en la biblioteca y de personas que habían escuchado rumores o eran personas cercanas a los que lo padecieron, pero nunca antes con un sobreviviente; con alguien que hubiera sentido el terror en carne propia.
—Nos bajamos del autobús aturdidos. El chofer nos preguntaba si todos estábamos bien. Todos sacamos nuestros celulares y ninguno tenía señal para una llamada o mensaje. La noche avanzaba más rápido y es densa cuando estás rodeado de árboles, maleza, zacate —soltó un suspiro corto—. El chofer sugirió que estar cerca del autobús era la zona más segura, un hombre que dijo llamarse Felipe, dijo que probablemente no estuviéramos tan lejos de la carretera. Otro hombre llamado Luis estaba más alterado, no soportó el enojo y se fue contra el chofer. Creo que el resto del grupo, estaba más preocupado de lo que debíamos hacer en ese momento, que preguntarle al chofer lo que realmente pasó para que se haya desviado de la carretera. Ambos hombres cayeron al suelo y tuvimos que separarlos. El chofer se levantó jadeando, y no dijo mucho, dijo algo sin sentido en ese momento —hizo una pausa y agregó—: Conducía menos de 90. Me pareció ver a alguien a un costado de la carretera, pero lo ignoré. Personas que piden un aventón. Unos metros más adelante, apareció un poco de neblina, pensé que era humo de algún monte que estaba siendo quemado, es muy común. Repentinamente el volante se movió hacia la derecha y se puso duro, muy duro. En instantes, estaba entrando aquí. Eso es lo que dijo el chofer.
El joven trataba de no mirar directamente a Valentino, pero estaba prestando atención a cada palabra que él decía. El joven comenzó a apuntar algunas pablaras clave en su libreta.
—¿En qué momento el chofer desapareció? —preguntó el joven cuando terminaba de escribir en su libreta y alzó la mirada.
—Poco después.
—¿Cómo?
—Luis apoyó la idea de Felipe, salir de allí hasta llegar a la carretera. En efecto, todos coincidieron con Felipe, no creyeron que el autobús se hubiera metido demasiado en el monte. Todos encendimos las linternas del celular y comenzamos a caminar hacia la carretera. El chofer es quien iba a la cabeza, las mujeres iban en medio y los hombres detrás. Por seguridad —Valentino movió la cabeza varias veces de lado a lado, como negando algo—, caminamos por minutos y nadie notaba la carretera ni el sonido de algún coche pasar, nada. Los minutos se convirtieron en horas. Los celulares marcaban 7:30 pm. A esa hora todos deberíamos estar en casa. Seguimos caminando y era como si algo o alguien nos estaba manipulando, nadie se daba cuenta que llevábamos mucho tiempo sin salir, sin ver una salida. De nuevo regresamos a donde el autobús y el chofer ya no estaba con nosotros. Y fue justo en ese momento en el que nos dimos cuenta que habíamos perdido tiempo, habíamos perdido al primero —mantuvo un silencio y el joven no quiso decir nada para que Valentino saliera de ese trance—. Luego, uno por uno fuimos desapareciendo.
—¿Cómo fue eso y por qué usted está con vida?
—Solo te diré que fueron devorados por un demonio y ese demonio se hacía llamar Primitivo.
La falta de experiencia como entrevistador del joven lo limitaba a cómo debe reaccionar y que debe preguntar en ese momento por el que Valentino atravesaba, estaba siendo cruel al recordar y decir esas palabras que han marcado algo aterrador en su vida.
—¿Cómo es ese demonio?
Valentino miró al joven y le regaló una sonrisa casi sin emociones, como si fingiera que todo estaba bien.
—Es todo, un hombre, un niño, una mujer, una bestia —dijo Valentino con una voz casi apagada.
El joven comenzó a sentir una extraña sensación de miedo al mirar los ojos a Valentino y al escuchar la voz lúgubre al decir que era todo.
—Estás aquí por una historia y te la daré, quiero que escuches con atención que no lo repetiré, sé que buscas el porqué de las cosas. Y te diré porque Primitivo existe y por qué hace lo hace y no tendrá fin.
El joven asintió con la cabeza y casi dejó de respirar por el ambiente tenso que se había creado.
—Él me dijo que todo fue por un hombre blanco llamado Francisco Pacheco. La hacienda que él construyó, la cárcel que él construyo, vidas que él destruyó. Era temido, no respetado. Se hizo rico con la gente pobre y esclavizada. Fue poderoso, ambicioso, despiadado, un demonio de carne y hueso. Para esas épocas, las tierras fueron arrebatadas a sus legítimos dueños, los campesinos mayas. Se adueñó de la producción de cuerda con la fibra del henequén. El oro verde —hizo una pausa y miró al joven, quien había sacado su botellón de agua. Bebió un poco y Valentino dijo—: Dame un poco.
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Editado: 01.06.2026