Vidas Paralelas

Capitulo 6. MARIO

Mario se levantó a las seis de la mañana, tenía un dolor de cabeza terrible. Sin desayunar nada salió de casa vestido con unos vaqueros y unas botas montañeras que no utilizaba desde hacía años, sus zapatos estaban llenos de vomito, aunque no recordaba muy bien lo que le pasó al llegar a casa.

Se subió en su jeep y por el rabillo del ojo se vio en el espejo retrovisor; fijo la vista en sus propios ojos, tan profundos que no parecían tener color, era como mirar en una habitación oscura que carecía de luz y de salida. A la gente siempre le había asustado su mirada.

Arrancó el coche y se dio cuenta de que comenzaba a salirle la barba.

``Asuntos personales´ ´, pensó`` tendría que haber pedido un día de asuntos personales´´.

Un wolsvaguen negro de la policía aparco en la puerta de su casa, Mario bajó del jeep y se dirigió al chico que ya estaba en su portal llamando al timbre.

-¿se te ha pegado el dedo en el interruptor?- le preguntó Mario.

El chico se sobresaltó al escuchar la voz de Mario que estaba tras él.

-Lo siento…-comenzó diciendo-¿es usted el teniente Carmena?

Debía tener unos veinte años, con el pelo rubio y la cara sonrosada, parecía que acabase de tomar la primera comunión; Mario supuso que acababa de llegar de un pueblo.

-El sargento me digo que…es decir…

El simple hecho de nombrar a Vanessa ya le ponía nervioso, no se había equivocado el chico era de un pueblo.

-Suéltalo ya,-lo cortó Mario- no tenemos todo el día, Vanessa te digo que no despegaras el dedo de mi timbre hasta que te contestara.

-Si... –comenzó, pero Mario lo volvió a cortar.

-Quiero que me cuentes lo que está ocurriendo para venir a mi casa, no lo que Vanessa diga sobre mí.

El chico pareció quitarse un peso de encima al oír a Mario.

Esta madrugada a llegado un hombre a la comisaria de Reus, volvía de recoger a su perro de casa de su ex mujer en Jaca, haciendo todo el trayecto sin dormir con un par de cafés no aguantaba más y paró en un camino para mear, el perro salió disparado por la ventanilla y se perdió en la montaña. Cuando lo encontró estaba escarbando en la tierra, lo aparto y vio que llevaba algo en la boca, era un dedo humano.

-¿Qué tengo yo que ver en Reus?

-El cadáver que hemos encontrado pertenece a su zona, tiene antecedentes penales pero no tenemos acceso por que era menor de edad .Llevaba la documentación en el bolsillo trasero del pantalón, también una tarjeta del club ``Las Vegas´ ´.Estaba envuelta en una alfombra por lo que hemos deducido que el cadáver fue transportado hasta allí.

-¿Desde cuándo esta allí mi equipo?

-Desde anoche, sobre las dos de la mañana.

-¿Por qué no me han avisado antes?- puso la mano en el bolsillo trasero de su pantalón, donde debía estar su móvil, pero estaba vacío. ‘creo que lo he perdido´ ´.pensó.

-Tenemos un problema temporal en la comunicación en Reus, solo pudimos dar la señal de alerta a la central, espero que se solucione pronto.

``Bendito problema´´, pensó Mario.

-Vanessa me ha pedido que le dijera que compruebe la documentación y que prepare un informe sobre los casos de la semana pasada.

El chico sacó de una carpeta que llevaba en la mano un sobre y se lo entregó a Mario, bajó del portal, y se despidió de Mario subiendo en su coche, Mario le dio las gracias y abrió el sobre.

``Una menor asesinada´´, pensó, ``adiós vacaciones´´.

Bajo la calle andando y se dirigió a la comisaria, no tenía pensado salir de su oficina en todo el día, así que le convendría estirar las piernas.

Llegó a la comisaría, la calle estaba en silencio, un gato negro estaba buscando algo en unas cajas de cartón, al oír a Mario pasar se asusto y echó a correr. Mario entro en el edificio y se dirigió a su despacho. La ultima oficina del fondo de la planta baja.

Abrió la puerta y notó el frio de la humedad en sus huesos, miró al techo y vio la gran mancha de una gotera del año anterior, ya estaba seca. Respiro hondo, entró y comprobó si tenía algún mensaje en el ordenador. Todo estaba en orden, se sentó en su silla y abrió el segundo cajón de su escritorio, Vanessa siempre dejaba sus notas ahí, sacó un puñado de hojas desordenadas y llenas de tachones, `` deben ser de Vanessa´´-pensó-, empezó a hacer los informes.

Llevaba dos horas allí sentado, por fin había terminado todo el papeleo, cogió el sobre que le mandó Vanesa y se dirigió al laboratorio.

Al entrar; una chica morena lo saludó.

-Buenos días Mario.-le dijo la chica sin levantar la vista del ordenador que tenía enfrente.

-Una joven fue asesinada, traigo su pasaporte y una tarjeta,-dijo Mario abriendo el sobre cerrado –Necesito las huellas.

La chica levantó la cabeza y miró por encima de las gafas los papeles que Mario depositaba sobre su mesa.

-¡oh!, `Club Las Vegas´.

-¿lo conoces?

Solo por los comentarios de la web, pero tengo entendido que deja buenas donaciones en el cuerpo. Abrió el cajón del escritorio y sacó unas pinzas.

-Sí, su aportación del año pasado nos vino como anillo al dedo para cambiar los uniformes, quizá este año nos llegue para cambiar los coches, que ya sería hora.-Dijo Mario mirando como Bea, estaba dándole vueltas cuidadosamente con las pinzas.

-Esto me llevará bastante rato, pasa a última hora o a primera de la mañana.-le dijo sin levantar la cabeza.

-Mañana a primera hora.-Dijo Mario saliendo del laboratorio.

Se dirigió al ascensor y entró en él pensando en cómo pedir a su jefe unas vacaciones; ese era el inconveniente de ser teniente, cuatro sargentos bajo su mando pero ninguno podía hacer su trabajo. Pulsó el número cuatro del ascensor, `` ¿de qué humor estará hoy ?´´Pensó Mario. Se abrieron las puertas y salió al pasillo, desde allí podía ver el despacho del capitán.

Iba de un lado a otro con el móvil en una mano y una pelotas anti-estrés en la otra.

Era un hombre pequeño con gafas, tenía una gran barriga y una calva brillante hasta donde casi le alcanzaban las arrugas de frente. Mario llamó a la puerta y esta se abrió con brusquedad.




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