Entró en casa quitándose las zapatillas, le dolía todo el cuerpo, menos mal que podía presumir de tener la tarde libre, algo que no conseguía desde hacía considerable tiempo.
Se dio una ducha y se dispuso una ensalada, ``Carlos solo comía ensaladas´´. Pensó en él y por un momento se le paso por la cabeza si seguía sintiendo algo por él`` ¿sería vegetariano?´´, pensó, fue a la sala de estar se sentó a la mesa y encendió el televisor; Pretendió recordar cómo se enamoró de Carlos pero los esfuerzos fueron en vano. ``El abuso de alcohol y drogas de aquellos tiempos, sumados a la falta de sueño debieron borrarme la memoria´´.
Tan solo recordaba pequeños fragmentos sueltos, como el día que encontró a Buba…
…acababa de salir de ``Las Vegas´´, Carlos tenía que ir a recogerla, pero ese día no apareció. Lo llamó al móvil pero estaba apagado, no tenía ganas de quedarse en la calle esperando a que él llegase así que decidió marcharse andando a su casa, se encontraba muy cansada, estuvo toda la noche bailando y llevaba dos noches sin dormir. Era domingo de madrugada, caminó despacio deseando ver algún taxi, pero ese día la calle estaba tan vacía que le daba la sensación de ser la única persona despierta de aquel domingo de madrugada.
Entonces oyó algo que la hizo creer que se estaba durmiendo mientras caminaba a causa del cansancio, volvió a oírlo; esta vez con más fuerza, ``Magda…´´, alguien la llamaba por su nombre de pila, asustada por que nadie la conocía así, pensó que alguien la estuvo espiando, al igual que hacían Carlos y ella con los clientes del club. Se imaginó lo peor y echó acorrer. Cuando creyó haber perdido a quien la seguía continuo caminando, entró por un callejón y volvió a oír unos pasos lejos de ella, estaba cansada y no tenía fuerzas; vio un contenedor al final del callejón, no lo pensó dos veces, fue hacia él y se tiró adentro de cabeza, entonces escuchó algo , ¿qué era eso? Era un llanto y estaba allí dentro con ella, aunque no podía ver nada lo sabía, palpo entre la basura allí sentada intentando no hacer ruido y tocó algo blando en una bolsa, tenía que ser eso, iba a abrir la bolsa para ver que era cuando en la calle, el grito más fuerte y ensordecedor que jamás hubo oído antes; el que seguiría oyendo en sus peores pesadillas durante el resto de su vida la dejo inmóvil.
Se quedó allí acurrucada durante un buen rato, de la bolsa que tenia entre las manos ya no salía ningún ruido, Malena reaccionó al no oír nada, el silencio era insoportable, como si después de aquel grito terrorífico el mundo se hubiese parado dentro de aquel contenedor.
Se dio cuenta de que tenía algo en las manos, apenas lo recordaba, el pánico la dejó en estado de shock, abrió la bolsa de basura… era un gato moribundo, Malena acercó su cara al gato para comprobar si todavía respiraba, se había estado asfixiando dentro de la bolsa. Se sentía la persona más mezquina de la tierra, podía haberlo salvado antes pero su egoísmo por qué no la encontrasen allí dentro la hizo esperar para sacarlo de la bolsa.
Cogió al gato, que todavía respiraba aunque con dificultad y lo acurrucó contra su pecho. Tenía que salir de allí lo antes posible, algo malo había ocurrido en la calle.
Salió del contenedor con el gato en una mano, no quería ni mirar, una mujer yacía en el suelo boca arriba; sobre el asfalto bajaba un rio de sangre, era una mujer joven. Aunque no hubiese querido mirar, no pudo evitarlo, sus piernas no contestaban a los estímulos de su cerebro que le decían que tenía que salir corriendo antes de que alguien llegase y la viera allí de pie.
A Malena le dio un vuelco el corazón al ver la cara de la mujer, podría haber sido ella, tenía casi su misma edad, a lo mejor unos años más que ella, el pelo castaño lleno de tirabuzones como el cabello natural de Malena y también pecas como ella; se acercó para comprobar el color de sus ojos, vio que eran marrones como los suyos, del cuello le seguía brotando la sangre, tenía un corte debajo de la oreja.
El gato se estiró entre los brazos de Malena, con la cabeza colgando y los ojos cerrados a Malena le dio lastima, no tanta como la que sentía por la mujer que estaba en el suelo pero tampoco podía hacer nada por ella. Miró al gato y fue lo que la hizo salir del estado catatónico en el que se encontraba, echo a andar deprisa buscando una cabina, no quería llamar a emergencias desde su móvil, la encontró enseguida, puso unas monedas e informo de lo que acababa de pasar , aunque no dio los detalles.
Fue hacia su casa, se sentía confundida, intentó convencerse a sí misma de que ella no había tenido nada que ver, todo pudo ser una casualidad. Ésa mujer se parecía a ella, en realidad era como una copia de ella misma unos años mayor, rechazó esa idea de su cabeza, no sabía por qué la habían asesinado y no tenía nada que ver, todo eran supersticiones.
Malena se levantó de la mesa y Buba dio un salto del sofá para seguirla hasta la cocina.
-No puedes comer verduras.-Le dijo Malena al gato que maullaba pidiendo las sobras de su ensalada.-lo siento Buba, otra vez será.
Tiro los restos de la ensalada a la basura y salió de la cocina, Buba la siguió maullando.
Aburrida de pensar siempre en lo mismo, decidió que necesitaba dar un paseo y tomar el aire fresco tranquilamente.
Entró en su habitación y se miró en el espejo de su tocador, se recogió el pelo hacia atrás y busco en su rostro un signo de sabiduría, no encontró ninguno, ` `veintinueve años y ni una sola arruga´´, pensó, `` ¿saldrán todas a la vez el día que decidan hacerlo?´´.
Estaba cansada de seguir ocultándose, ``paso hace mucho tiempo´´, pensó, desde entonces lo único que hacía era trabajar y pasar desapercibida entre la gente, pero sentía que se le iba terminando la juventud, necesitaba volver a mirarse al espejo y verse atractiva, relacionarse con gente, ser joven por última vez; los años no pasaban en balde y no podía ocultarse durante el resto de su vida. Quizás por eso añoraba tanto a Carlos, nunca lamentó no volver a verlo, el decía que era fotógrafo, pero las únicas fotografías que ella vio era de gente adinerada que llegaba a `Las Vegas´ buscando bailarinas jóvenes para pasar la noche.