Siguió observando a la mujer desde la penumbra del local, pero Malena no se movía, miraba el fondo de su copa vacía. ``Evelyn nunca hubiera estado sola a estas horas sentada en la barra de un bar.´´ pensó Mario. Vio como Carmen le servía otra copa y se sentaba a su lado con un café con leche en la mano, ``demasiado hermosa´´. Pensó Mario. Pero ante la sombra de Evelyn no tuvo valor para acercarse a ella, `` demasiado fácil´´, volvió a pensar, `` bastaría con una frase agradable y complaciente para que confiara en alguien´´.
Haber pasado casi toda su vida observando a la gente le hacía creer como iban a terminar la mayoría de cosas. Mario vio como abría la puerta y salía del local, ``ya ha pasado la tormenta´´, pensó, ``hubiera podido acariciarla como ella deseaba para acabar en su cama´´.
-No hechas nada de menos.
Mario levantó la vista, como le decía Vanessa se había vuelto a subir a las nubes era Carmen con algo en la mano.
-¿es mi móvil?- preguntó Mario.
-¿Qué quieres que sea? ¿Una tostadora? Ayer lo encontré encima de la mesa cuando cerraba.
-lo he estado buscando toda la tarde, es como llevar el anillo de bodas, te molesta pero cuando te lo quitas lo echas de menos.
-oye Mario, ¿tú tienes pareja?- Carmen lo soltó así, sin rodeos, estando al tanto de que de no hacerlo así no podría preguntárselo nunca.
Mario se vio sentado en aquel rincón donde no llegaba la luz día tras día ,semana tras semana, año tras año, no daba la impresión de que ninguna mujer lo esperase en casa.
-lo estuve hace años…-comenzó a decirle-…pero desapareció, tenía que viajar a Madrid por motivos de trabajo y yo no quería…, un día al llegar a casa ya no estaba, supuse que se marcho a Madrid…- Mario más que contar algo era como si lo estuviese narrando,-…pero pasaron los días y luego los meses… creí que necesitaría más tiempo, quizás para aclarar las ideas sobre nuestra relación…nunca volvió.
Ahora a Mario le pareció quitarse un peso de encima, era la primera vez que hablaba de aquello, notó como la cara se le humedecía a causa de las lágrimas, sin darse cuenta se había puesto a llorar.
- ¿Cuánto tiempo hace de eso?- le preguntó Carmen.
-Ocho años.
Mario levantó su copa y la apuró, sacó un cigarrillo pero no lo encendió, si lo hacía la llama iluminaria su rostro lloroso.
-Te pondré la penúltima.-Dijo Carmen levantándose de la silla y retirando su copa vacía. Ahora entendía porque Mario se escondía de las mujeres, llevaba ocho años esperando a un fantasma, atado a una relación que no existía y comparando a todas las demás con la mujer a la que amaba él.
Mario pulsó el botón de su móvil, no le quedaba batería, se acordó de Vanessa ignorando lo que sería de ella; Carmen llegó en ese momento y dejó su copa sobre la mesa.
-No te vayas,- le dijo Mario sacando un billete de veinte euros de su cartera y entregándoselo en la mano. -quédate con el cambio.
-¡vaya!, parece que hoy estáis todos generosos.-dijo Carmen mientras se alejaba de Mario con el brazo levantado moviendo el billete de un lado a otro y tarareando una canción.
Mario se encontraba agotado, demasiadas emociones en tan poco tiempo.
Se levantó y salió del club.