Vidas Secretas

PARTE CUARENTA

Cuando Mary llegaba con una enorme sonrisa a su departamento, pudo ver que en la entrada del edificio había una nota para ella, se la entregó el guardián del turno nocturno. Que recién estaba empezando.

 

—Gracias, que tenga una buena noche — Se dirigía a los ascensores cuando leyó la nota, era una dirección y un horario sabía que significaba, hay fue que se dio cuenta de que su teléfono estaba apagado, ya no tenía tiempo de ponerlo a cargar. Aunque estaba muy cansada, tomo una ducha, se vistió para la ocasión, salió por la puerta trasera del edificio donde la esperaban.

 

—Rocky notitas tú ¿De cuándo acá? — Mientras lanzaba su bolso con su ropa para el cambio en la parte trasera del deportivo rojo de este su algo si como manager quien le avisa donde puede bailar y se encuentre los peces gordos, él lo hace a cambio de una buena comisión.

 

—Desde que cierta persona tiene su móvil apagado — Y la observaba bajando las gafas oscuras que traía, necesitaba ocultar algunos golpes, la relación tóxica que manejaba a veces no lo dejaba pensar bien, mientras conducía tratando de distraer a su amiga y haga preguntas que no quería responder o justificar. 

 

» Llegamos, este lugar es regido por Donato Campuzano, es rival de Purgatorio y de mi jefe, esta vez entrarás tu sola, si alguien me ve, luego terminaré con la cabeza colgando de un mástil, esta noche habrá una reunión para un nuevo cargamento para un tal Ángelo — Cuando Mary oyó ese nombre, la sangre empezó a hervirle y el corazón a acelerarse, Ángelo maldito nombre, pero bendito el momento en que vino a Rocky.

 

Se acercó al lugar, entro con la palabra secreta, fue hasta un camerino donde había otras bailarinas, pero ninguna tan hermosa como ella y lo sabía, ya que era la atracción principal de la noche, cinco minutos después llamaron a la puerta anunciando que ya saldría, terminó de maquillarse ponerse las mallas y sacar su sombrero y bastón, ponerse la bisutería que consistía en un enorme collar adornando su cuello, una esclava cubierta de diamantes falsos y unos zapatos de tacón muy fino que parecía más una aguja que podría romperse en cualquier momento, pero es algo a lo que ella estaba acostumbrada, era su otra vida, aquella tan distinta, en que corría peligro a cada paso que daba. Finalmente, oía como la anunciaban por los altoparlantes, sabía que era su momento.

 

—A continuación, distinguidos invitados, la atracción principal de la noche, la hermosa y sensual Rashel

 

Las luces del escenario se apagaron por completo y luego iluminaron el centro donde se ubicaba la barra de pole dance, uno de sus favoritos, aunque también era capaz de bailar de manera independiente a eso, Camino unos pasos hasta el escenario dando pasos gigantes cruzando un pie tras otro al andar , tomando el bastón y jugar con el alrededor de su cuello mirando hacia ambos lados sus movimientos sensuales, su mirada que embargaba picardía y atrevimiento en una mezcla cautivadora e hipnotizante, la manera en que tocaba su cuerpo mientras enredaba sus piernas alrededor de la barra de pole, son de la música de Lana de Rey y su canción Cola, que trata de una chica que le gustan los hombres mayores, como la decena de ellos que gritan su nombre pareciendo orangutanes tratando de impresionar a una de su especie en época de apareamiento, solo le faltan darse golpes en el pecho, rascarse la cabeza y hacer movimientos de cavernícolas, mientras ella seguía con su movimiento sensual hasta que hizo el paso final, subió por la barra sin dejar de atraer las miradas y cuando ya estaba muy arriba enredo sus piernas a esta, inclinado todo su cuerpo como una bandera siendo llevada por el viento, mientras caía lento y pausado y sus manos jugaban a su alrededor y cayó y alzar las caderas haciendo que su trasero se viera aún más prominente y las luces se apagaron y los aplausos y gritos de algarabía no se hicieron esperar.

 

Ella estaba en los camerinos y dos de las otras bailarinas se habían quedado para aclararle ciertos puntos según ellas.

 

—A ti te estábamos esperando, estamos cansadas de que nos ninguneen cuando tú apareces, quedamos relegadas por ti, tú que no tienes nada de especial, cualquier haría lo que tú haces y mucho mejor — Mary solo sonrió se le acercó y con el dedo apuntando su frente haciéndola retroceder hasta quedar sentada en unos de los sillones del lugar,

 

—Cualquiera no mi amor, lo que yo hago no es por necesidad como tú y tus amiguitas, lo hago porque me gusta y punto a no espera también es porque tengo algo que ustedes no TA LEN TO así que anda y acostúmbrate, porque si me da la puta gana me adueño de todas las noches y de ustedes ni el recuerdo quedaría.

 

Se puso una de las batas dé seda que siempre usa en eventos como este era una negra en esta ocasión, se acercó a donde estaban reunidos los que minutos antes gritaban su nombre, y se sentó sobre las piernas del que parecía dirigir la conversación.

 

—Guapo me invitas un trago — El gustoso mando a pedir una botella del más caro licor de la casa, mientras acariciaba las piernas de Mary, quien solo sonreía y jugaba el cabello de quien ahora sabia era Donato Campuzano, justo el hombre que quería oír hablar, aunque sus caricias solo le provocaran asco,  repulsión, la imagen de su nana sobre una cama de hospital en coma la incitaban a seguir.




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